y cuándo empezaron a vivir juntos, a quererse, y a buscar esa hija que no nacía. Después cuento la aparición de la madrina que es la tía, su historia, su novio. La niña va creciendo con los hijos de los amigos de sus padres que pertenecen a un club antirreeleccionista que planea la revolución. Son los clubes que trabajaron con Madero, gente de clase media que quería cambios democráticos y a la que se les vino encima la guerra y muchos años de una gran violencia que no manejaron ni comprendieron. Emilia está enamorada de un conspirador de la revolución, también de un hombre que es un aventurero y de otro más estable. Emilia es una mujer que vive entre tres amores. Es menos arrobadora que Arráncame la vida, más suave. Es una novela de costumbres, de lo que come la gente, sus medicinas, y con muchas historias colaterales. ¿Cuándo la terminaste de escribir? Pensé que iba a terminarla en mayo del año pasado; después me dije que sería en junio porque estaba desarrollando un grado de neurosis, tenía enfermedades que después me di cuenta que eran psicosomáticas. Hasta que me dije bueno, no tengo que acabarla necesariamente en junio. Lo que sucede es que según los editores si la terminas en junio se publica en octubre, porque el mercado de libros es mejor en mayo y octubre. Eso me produjo una angustia enorme, no quería otra Navidad, otro año nuevo sin el libro. Por eso empecé a trabajar la idea de que si los personajes me caen tan bien y me gustan tanto no tenía por qué deshacerme rápidamente de ellos, así que me di el tiempo necesario. ¿Cuántas horas escribes al día? Todas las mañanas escribo cuatro horas; claro si pudiera trabajar ocho tal vez podría terminar una novela antes, pero no aguanto ese régimen. Tengo que tener tiempo para querer a mis hijos, ver mi casa, a mis amigas, que el perro coma y vaya al parque. La vida no es para estar esclavizada en algo; tiene que haber tiempo para las cosas que te dan placer, ir al cine, a un concierto, oír música, dar opiniones políticas, saber lo que pasa en tu país. ¿Fue más fácil escribir Mujeres de ojos grandes?. Esta obra, ¿tiene algo que ver con tu historia familiar? En ese libro solamente hay tres mujeres que son familiares. Una que fingió que se casaba con un hombre por poder y luego regresó diciendo que era viuda para hacer lo que quería. Nosotros nunca le conocimos ese marido. Ella viajó un año y regresó viuda y feliz. “Yo soltera no me voy a quedar, me caso y enviudo”, eso fue lo que dijo. Las dos últimas también son reales. La tía José, que soy yo, una mujer que lleva a su hija al hospital porque se está muriendo y mientras todo el mundo reza, ella no puede hacerlo y se pone a contar historias de otras mujeres. Esa debió ser la última historia, pero por error aparece otra después. Me da la impresión que no tuviste que enfrentar muchas dificultades y obstáculos como mujer y escritora. Es verdad; hay muchas mujeres de mi generación que dicen que tuvieron muchas dificultades, pero yo no tuve que afrontar grandes obstáculos. Claro, no quiero decir que nunca haya tenido problemas con los hombres, que no me haya encontrado con
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