MAL DE AMORES DE ANGELES MASTRETTA Revista Quehacer. No. 100. Lima, marzo-abril de 1996, pp. 156-159 Cuando le pregunté a Angeles Mastretta, a qué atribuía el éxito de Arráncame la vida, me respondió que, según su mamá, a la suerte. Al comienzo, dijo, me ofendía y pensaba: ¿por qué no me concede el mérito de haber escrito un buen libro? Pero ahora creo que tiene razón. Los libros son regalos que pones en el mundo. A veces lo haces en el momento indicado y otras no. A veces encuentras quien descifre tu regalo y otras tienes que dejarlo por siglos. Yo tuve la suerte que recibieran mi regalo y les gustara. En esta oportunidad, Angeles Mastretta nos ofrece otro regalo con su último libro Mal de amores (Seix Barral, 1996), y todo indica que la suerte la sigue acompañando, pues en poco tiempo se ha convertido en una de las obras más vendidas en México. En su Mal de amores, Angeles cuenta la historia de la pasión de Emilia Sauri y Daniel Cuenca, cuyas vidas transcurren en Puebla en medio de los avatares de la Revolución Mexicana. Pero sobre todo es la historia de una mujer que, a pesar de pertenecer al mundo tradicional femenino de la época, logra con inteligencia y una gran fortaleza interna ser fiel a su primer amor, venciendo los obstáculos y conflictos políticos de ese intenso período político de la historia de México. En contra de la afirmación paterna de que lo único perdurable es el tedio, Emilia demuestra que el amor es más fuerte y cierto que el tiempo, aunque para ello tenga que recorrer caminos insólitos, distintos, propios. De alguna manera lo anuncia cuando en su práctica de medicina concluye que ella, para curar, emplea “desde las infusiones de Ombligo de Venus recomendadas por doña Casilda, la partera indígena que no hablaba castellano más que para decir insultos, hasta la imprescindible Pulsatilla de los homeópatas. Desde el xtabentún que Diego Sauri encargaba a sus islas cuando aparecía un parroquiano con piedras en el riñón hasta las pequeñas dosis de arsénico o los masajes chinos en los dedos de los pies” ¿Qué podrías decirnos de Mal de Amores? Es una novela muy ambiciosa que me ha sacado muchas canas, me ha dado grandes placeres, y me ha provisto de seres entrañables a los que ya quiero como parientes. Quizá lo que me ha pasado con este libro es que tardé más en terminarlo porque no quería desprenderme de esas historias. Quise contar la vida de cada uno de los personajes desde el primer día de su nacimiento hasta su muerte. Es una novela que escribí con un método bastante arbitrario, caprichoso, que consistió en no saber qué pasaba. Cada día contaba la historia y eso me provocó una gran dosis de angustia, porque si relatas una historia en el orden que se te va ocurriendo, cuando acabas te das cuenta de que hay cosas que debiste decir antes o que no aparecen en su momento, y entonces hay que corregir mucho más. ¿Cuál es el argumento central de la obra? Es la historia de una familia, de una mujer, desde el principio hasta que tiene 30 años. Al referirme a su nacimiento cuento quién fue su papá y cómo se conoció con la mamá
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