Voces y cantos de las mujeres

105 mueren por deficiencias alimentarias, y la tasa de mortalidad materna por cien mil niños nacidos vivos es de 190 mujeres11. El modelo neoliberal con el que se pretendió encarar la crisis mediante una política de ajuste diseñada de acuerdo con las exigencias de la comunidad financiera internacional, y más concretamente del Fondo Monetario Internacional, se ha implantado en el marco de modos de producción desarticulados, sin reforma del Estado, desempleo, analfabetismo y pobreza. Agregándose hechos de suma gravedad, como el incremento del narcotráfico y la violencia social. No es casual que en los últimos años se hayan producido profundas crisis políticas en México, Haití, Panamá, Perú, Venezuela, Brasil, Argentina, Colombia, Nicaragua y Guatemala. Además, de las crisis recurrentes en países como El Salvador y Honduras. Hecho que demuestra el fracaso del modelo propugnado por Estados Unidos, según el cual una vez alcanzada la estabilidad macroeconómica se produciría un sostenido crecimiento económico y estabilidad política. Es necesario señalar que todas las crisis de la región tienen puntos coincidentes, puesto que para el enfoque neoliberal la democracia es un concepto exclusivamente institucional y el reajuste económico no contempla la desigualdad en la distribución de la riqueza, y el alto costo social en un escenario de marginalidad creciente, dependencia y atraso estructural12. La respuesta a estas crisis de gobernabilidad convertidas en crisis de legitimidad en la región, la constituyen los movimientos, agrupaciones y fuerzas políticas emergentes. La solución democrática depende pues, de la viabilidad en la resolución del problema de la representatividad política, los derechos ciudadanos, la igualdad social y la participación popular13. Lo que está en juego hoy en América Latina es la democracia y la renovación de las sociedades civiles; proceso que está acompañado por luchas económicas y sociales de largo aliento14. Sin embargo, aquí cabría preguntarse: ¿Es válida una democracia asentada en principios de inequidad entre los sexos? Desde una perspectiva de género, creo que la democracia política tiene que ver con la presencia de las mujeres en las estructuras formales y en la formulación de políticas públicas. Si los ciudadanos tienen derechos y obligaciones, entonces debieran ser considerados provistos de género, y por lo tanto significa algo más que igualdad formal. Se trata de derechos legales, política social, derechos humanos de las mujeres. La presencia activa de la ciudadanía como elemento de democratización debe significar para las mujeres la apertura de nuevos espacios en la esfera pública donde actuar. Una nueva forma de hacer política relacionada con los principios de autonomía, igualitarismo y democracia interna. Actualmente los intereses de las mujeres no están representados dentro del Estado en términos de justicia social y equidad; tampoco las responsabilidades en la esfera privada se comparten, aunque se haya redefinido el ámbito político, una forma de socialización entre las personas y un nuevo imaginario social. 11 UNICEF. “Estado mundial de la infancia 1998”. Lima. Octubre de 1998. 12 Lucio Oliver. “América Latina: las enseñanzas de las crisis políticas. México. Dialéctica, No. 25, 1994, p. 89. 13 Sara Beatriz Guardia. “El reto de la democracia”. El Nacional. México D.F., 27 de agosto de 1992, p. 16. 14 Sinesio López “Críticas (bien intencionadas) a un crítico”. Lima. Socialismo y Participación, setiembre de 1998.

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