Asimismo, cuando en 1929 comenta el libro de Guy Portalés, Chopin ou le poete, la importancia que le otorga a esta obra es el mérito de reivindicar a George Sand descrita como una vampiresa que atormentó los últimos años del músico, y coincide con Portalés en la necesidad de destruir esa leyenda barata. "George Sand y Chopin eran diferentes, antagónicos, incompatibles", dice. "La duración de su amor primero, de su amistad después, es una prueba de que George Sand hizo por su parte todo lo posible por atenuar este conflicto; Chopin hesitante, susceptible, esquivo, no podía hacer mucho. George Sand tuvo, al lado de Chopin, un oficio algo maternal. Si esta imagen de madre les parece a muchos excesiva, a algunos tal vez sacrílega, puede escogerse entre la de nodriza y la de enfermera"28. Al mencionar, que las más interesantes páginas de este libro son las escritas por Sand, manifiesta la evidente admiración que sintió por la escritora francesa. Se refiere a dos cartas que consigna Portalés dirigidas al conde Albert Gerzmalda, amigo íntimo de Chopin. En una de las misivas, Sand, abre su alma, no para justificar su conducta, sino para explicarla en medio del vituperio: "Me he fiado mucho en mis instintos que han sido siempre nobles; me he engañado algunas veces sobre las personas, jamás sobre mí misma. Tengo muchas tonterías que reprocharme, mas no vulgaridades ni maldades. (...)os confieso que el deseo de acordar una teoría cualquiera con mis sentimientos ha sido siempre más fuerte que los razonamientos, y los límites que yo he querido ponerme no me han servido nunca para nada. He cambiado veinte veces de idea. He creído por encima de todo en la fidelidad, la he predicado, la he exigido. Los otros han faltado a ella y yo también. Y, con todo, no he sentido remordimientos porque había siempre sufrido en mis infidelidades una especie de fatalidad, un instinto del ideal, que me empujaba a dejar lo imperfecto por lo que me parecía acercarse a lo perfecto (...) Los ha habido que han martirizado mi vida y me han llevado a la desesperación, casi a la locura. Los ha habido que me han tenido clausurada, durante años, en un espiritualismo excesivo. Todo esto ha sido perfectamente sincero"29 No obstante, cuando se refiere a Clorinda Matto de Turner, a pesar de la importancia que tiene la novelista peruana del siglo pasado, lo hace a propósito del Cuarto Congreso de la Raza Indígena y no en razón de su obra literaria. Dirigir la mirada hacia el problema fundamental del Perú, es para Mariátegui, el mejor homenaje que se le puede rendir “a la memoria de esta mujer singular que, en una época más cómplice y más fría que la nuestra, insurgió noblemente contra las injusticias y los crímenes de los expoliadores de la raza indígena"30. Tampoco menciona la presencia de Mercedes Cabello de Carbonera en el ámbito literario de esa época. En cambio a Magda Portal le dedica un aparte en sus 7 Ensayos. En el capítulo sobre el proceso seguido por la literatura peruana, pone especial énfasis en señalar que "con su advenimiento, le ha nacido al Perú su primera poetisa", porque hasta su aparición 28 Ibídem, p. 49. 29 Ibídem, pp. 50-51. 30 José Carlos Mariátegui. "El problema primario del Perú", en Peruanicemos el Perú, ob.cit., p. 30.
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