Voces y cantos de las mujeres

oscuridad, “toda aquella zona que no ha sido convencionalmente simbolizada por construcciones culturales masculinas" Y, es esto, precisamente, lo que Mariátegui considera sustancial en la poesía de Ada Negri: la forma como descubre su mundo interior pleno de intensidad lírica. La sensualidad, el amor, la ansiedad, el deseo, expresados sin temor ni vergüenza de sentirse mujer y artista. En sus versos, Ada Negri es la mujer que llora al amante muerto, no con versos platónicos ni elegías románticas; es la angustia del deseo, el duelo del cuerpo amado que evoca, para “sentirse como antes, besada por su boca, tocada por sus manos, llamada por su voz y mirada por sus ojos. Para vivir de nuevo los días pasados, en un divino delirio de la fantasía y de los sentidos. Para continuar, poseída, amada, acariciada”24 Esa mirada libre y sin prejuicios hacia la sexualidad femenina, tan inusual en los hombres de esa época, también se advierte en “El divorcio en Italia”. Allí Mariátegui sostiene, que el divorcio se había convertido en un tema de debate y de actualidad, porque formaba parte de los problemas del fin de la Primera Guerra Mundial. Al comparar el comportamiento de las mujeres europeas en plena guerra con las de Grecia en situación similar, señala que muchas de las esposas de los soldados que combatían no se entretuvieron como Penélope. Frente a lo cual, el divorcio se presenta como algo indispensable para esos militares menos afortunados que Ulises. Lo que intenta probar Mariátegui con cierta ironía, es que no hubo engaño o que en todo caso, éste tenía el pretexto de la guerra: "En defensa de las mujeres italianas como de las francesas y de las mujeres alemanas que se han distinguido por tal prodigalidad, podría suponerse que todas ellas han creído, patriótica y convenientemente, que su obligación era ser ilimitadamente afectuosas con los hombres, en quienes, no han visto sino a los defensores del país"25. De acuerdo con la interpretación que construye, lo que mujeres europeas habían hecho fue subvertir la guerra mediante la sexualidad26. La misma ponderación se refleja en el comentario que hace del libro de Charles Maurras, Los amantes de Venecia, sobre el romance entre George Sand y Alfred Musset, enfermo en Venecia y engañado por Sand con el doctor Pagello. La escritora francesa fue amante de Musset antes de separarse oficialmente de su marido, el barón de Dudevant, y fue, además, amante de Jules Sandeau y de Merimée. "Esta pluralidad de amantes, dice Mariátegui, no quiere decir, por supuesto, que George Sand fuera una hetaira. Quiere decir que George Sand tenía el corazón demasiado grande, generoso y hospitalario, esto es casi incapaz del sentimiento que la generalidad de las gentes llaman amor"27. Porque mientras George Sand moría de ansiedad por Musset, también moría de amor por el doctor Pagello, a quien se declara a través de una carta que Mariátegui califica como "su página más maravillosa". Aquí la escritora le dice, que si fuera un hombre de su patria podría interrogarlo, y entonces sería tal vez más desventurada todavía porque él podría engañarla. Como Pagello no conoce su idioma, no puede mentirle, ni ofrecerle vanas promesas. 24 José Carlos Mariátegui, ob.cit., p. 223. 25 José Carlos Mariátegui. “El divorcio en Italia", ob.cit., p. 216. 26 Guido Podestá. "La dialéctica de la alquería y la usina", en Encuentro Internacional José Carlos Mariátegui y Europa. El otro aspecto del descubrimiento. Lima. Empresa Editora Amauta, 1993, p. 265. 27 José Carlos Mariátegui. "Los amantes de Venecia", ob. cit., pp. 232-233.

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