de ella previa a la marcha hacia el Cusco mientras Túpac Amaru se encontraba en el sur del país. “Doña Micaela Bastidas, mujer legítima del Señor Gobernador Don José Gabriel Túpac Amaru, haciendo sus veces manda: Que se publique a voz de pregón, para que toda la gente, así de españoles como indios obedezcan, y tengan por Coronel a Don José Mamani y por Capitán a Don Simón Aymi Tupa, sujetándose a las disposiciones que ellos ordenasen, bajo la pena, que los que fueren innobedientes y andaren en controversias serán castigados severamente”40 Pero no sólo existían problemas en Tungasuca, la furia contenida de siglos de explotación y miseria había estallado en varios pueblos produciendo motines y asesinatos, y el descontrol se empezaba a generalizar. En esas circunstancias, Túpac Amaru decide el retorno. El 15 de diciembre llega a Tungasuca abrumado por el desorden que reinaba en la multitud que avanzaba hacia el Cusco sin dirección militar, y desde allí envía un edicto llamando a la mesura, pero decidido a ejercer su liderazgo. Conmina a sus allegados a que no presten “obediencia, ni den auxilio a los jueces de dicha provincias (Carabaya), ni sus contornos, para efecto de sorprender a mí y a mis allegados, porque en este caso, experimentaran sus habitantes todo el rigor que el día pide, sin reserva de persona alguna”41. Inmediatamente después, parte al Altiplano con la intensión de regresar con sus capitanes y conducir el contingente que avanzaría hacia el Cusco. En Tungasuca no encontró a Micaela Bastidas que había partido hacia Pomacanchi, quizá con la intensión de presionarlo para que la siga. Micaela también estaba consciente del peligro que acechaba. El mismo 15 de diciembre recibe una carta desde Acomayo de Marcos de la Torre donde le dice: “en estos pueblos no hay una escopeta; y así mando Vuestra Merced, como cosa de cien soldados con escopetas y munición que vengan por acá, y entonces sabremos el día fijo de nuestro avance”42. Incluso Tomás Guasa le escribe ese mismo día señalando: “me hallo solo sin ninguna persona a nuestro favor; yo sé que nos esperan con bastantes soldados en Pilpinto, y aquí tenemos muy pocos y todos en contra”43 No obstante, haciendo gala de una tenaz voluntad le dice al Gobernador José Torres que cuenta con el apoyo de varias provincias y le ordena que, “inmediatamente conduzca usted toda la gente de este pueblo, para hacer la entrada al Cusco, y arruinar de raíz tantos ladrones perjudiciales”44. También le envía una carta a Túpac Amaru en tono conciliador: “He celebrado infinito que hayas llegado con felicidad. Yo me hallo en este Pomacanchi haciendo más gente, porque de este Tungasuca había salido con poca”45, le dice, pero éste continúa su viaje sin avanzar el trecho pequeño que lo separaba de Pomacanchi. En ese momento, Micaela Bastidas ya no podía controlar los motines y asesinatos que se sucedían con demasiada frecuencia. Los jefes indios apenas recibieron la 40 Colección Documental. La Rebelión, ob.cit. , p. 353. 41 Ibídem, p. 354. 42 Ibídem, p. 356. 43 Ibídem, p. 356. 44 Ibídem, p. 356. 45 Loayza, ob. cit., p. 53.
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