Voces y cantos de las mujeres

orden de marchar hacia el Cusco habían procedido a avanzar sin esperar el retorno de Túpac Amaru. Inmediatamente Micaela se traslada a Sangarara donde le solicita a la Cacica Tomasa Titu Condemayta que se una a la campaña, pero ella le responde que sólo recibe órdenes de Túpac Amaru. El 18 y 19 de diciembre se producen terribles matanzas en Calca y en pueblos aledaños. (...)“Pequeños líderes que por desgracia tomaron el nombre del Inca, asolaron de tal modo esas ciudades que no dejaron ser viviente criollo, mestizo o zambo, ni siquiera niños o ancianos (...)Todo un odio acumulado estalló, sin una dirigencia que controlara el desborde de aquellas vanguardias enardecidas”46. El 20 de diciembre, Juan Manuel Oblitas, obispo del Cusco, le informa al Visitador General José Antonio Arreche que los “indios han arruinado ya varias haciendas, siendo el robo y saco de frutos y ganados su mayor aliciente, y a este ejemplo han salido invadiendo otros muchos pueblos”47 La situación se torna cada vez más angustiosa, y el mismo Arreche dirige una carta a la corte de España el 22 de diciembre dándole cuenta del movimiento de los rebeldes48. No le había faltado razón a Túpac Amaru “en su desconfianza hacia planes de avance rápido, sin contar previamente con las estructuras políticas imprescindibles para contener los desbordes de una masa campesina”49 enardecida por la explotación y la miseria. Pero, en vista de la situación retorna inmediatamente; el 23 de diciembre expide el “Bando a los arequipeños” con mensajes unitarios y asume la conducción de la marcha hacia el Cusco que tanto había evitado. Túpac Amaru y Micaela juntos A finales de diciembre se reúne la Junta Revolucionaria en Sangarara para evaluar la situación. Es aquí donde Túpac Amaru y Micaela Bastidas se encuentran. Y aunque nada se conoce de la conversación que debieron sostener en privado, avanzan juntos hacia el Cusco y en las siguientes comunicaciones vuelve el tono afectuoso. Llegan hasta los cerros que rodean la ciudad, pero no pueden cerrar el círculo por la oposición del cacique Rosas de Anta y la postura de Pumacahua atrincherado en la fortaleza de Sacsahuamán, ambos indios renegados aliados a los españoles como se puede leer en el Informe del Cabildo del Cusco de 1783: “A imitación del cacique Pumacahua, se manifestó fiel y pronto Nicolás de Rosas, cacique del pueblo de Anta, de la provincia de Abancay, ofreciendo resguardar la espalda de esta ciudad con los indios de sus ayllos y parcialidades, que son muchos en número”50 Mientras tanto, Micaela parte hacia Ocororo y Yanacocha probablemente con la intensión de controlar los levantamientos y asegurar el suministro de armas y alimentos. El 9 de enero, los campesinos de Paruro avanzan liderados por sacerdotes para atacar a Túpac Amaru, que ante la posibilidad de que la ciudad sea arrasada levanta el asedio, y el 10 de enero se reúne con Micaela y desde allí emprenden la retirada. Ella parte a Tinta y Túpac Amaru sigue a Acomayo. Durante ese período Micaela Bastidas se convirtió en la gran artífice de la resistencia. Tuvo a su cargo la responsabilidad de coordinar la ofensiva a Puno 46 Vega, ob. cit., p. 326. 47 Colección Documental. La Rebelión, ob. cit., p. 363. 48 Archivo de Indias de Sevilla. Audiencia de Lima. Legajo 1040. 49 Vega, ob. cit., p. 327. 50 Colección Documental. La Rebelión, ob. cit., p. 118.

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