¿por qué las mujeres no solo no han reclamado un lugar en la historia sino que incluso han colaborado con un sistema que las subordina? La respuesta a esta pregunta está directamente relacionada con las restricciones que vivieron las mujeres a lo largo de cuatro mil años de un sistema patriarcal que las destinó a la procreación y al espacio reproductor, excluyéndolas de la toma de decisiones, el poder político y la educación. El desarrollo de la conciencia femenina y la notable importancia que ha adquirido, sobre todo en las últimas décadas, el estudio de la historia social, han permitido refutar la imagen pasiva e intrascendente de las mujeres. Con ello, un universo de “verdades” se ha visto seriamente cuestionada6. La anatomía ya no es más el único destino de la mujer como decía Freud. Lo fue alguna vez, pero no quiere decir que lo siga siendo7. La reconstrucción del pasado femenino, denominado hasta hoy Historia de la Mujer, debe entenderse como un modelo conceptual que permita describir, separar y focalizar el otro lado de la historia que ha quedado oculto. No se trata, sin embargo, de escribir una historia compensatoria a partir de ciertas referencias a mujeres excepcionales que tuvieron brillo propio; tampoco hacer de la historia de la contribución, el tema central de la historia de las mujeres. El tiempo como proyecto histórico se plantea también como una cuestión fundamental a partir del cambio generado en el eje de la investigación y la desjerarquización del discurso histórico. Lo que conlleva, necesariamente, a una nueva lectura de la historia vinculada al estudio de género. Investigación que plantea serios desafíos. El primero es afirmar que la mujer tiene una historia, y que esta historia ha sido ignorada y mal entendida por valores patriarcales (Lerner: 83). Es decir, el reto consiste en situar su presencia en la historia y restablecer el tiempo con todos sus protagonistas y sus diversas fuerzas8. La historia de la mujer, demanda, pues, un cambio de paradigma, la revalorización del pensamiento tradicional y entender la historia social desde una perspectiva y dimensión distinta. Sólo entonces será posible resolver algunas preguntas. Por ejemplo, ¿cuál fue la condición de la mujer en las sociedades prehispánicas y qué significó el impacto de la conquista española? ¿Qué representó el período colonial? ¿De qué manera los cambios producidos en la sociedad afectaron a las mujeres? ¿En qué medida estos cambios influyeron en la vida familiar? ¿Qué papel jugó el desarrollo industrial y qué significó para la mujer? ¿Qué repercusiones tuvo la incorporación al trabajo para las mujeres? ¿Cuál ha sido la evolución del cuerpo jurídico con relación a la mujer? ¿Cuál fue la función de las mujeres en la transformación de los valores sociales? Por qué es imprescindible una Historia de la mujer Si bien la reivindicación política de las mujeres, la lucha por la igualdad de derechos, salarios y actividades, ha constituido y constituye una aspiración universal del movimiento femenino, existen cuestiones como las relativas al lugar que ocupa 6 Regine Pernoud. La mujer en el tiempo de las cruzadas. Madrid. Ediciones Rialph, 1991, p. 28. 7 Gerda Lerner. La creación del patriarcado. Barcelona. Editorial Crítica, 1990, p. 88. 8 Claudio Giacomomino (coordinador). La vida cotidiana antes de la Revolución Industrial. Siglos XI-XVII. Buenos Aires, 1987.
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