Voces y cantos de las mujeres

Pero mi padre la mandó con mucha furia que se fuese con ellos, y ella más de miedo que de otra cosa, hizo lo que le mandaba16. Instaurado el régimen colonial, la mujer tuvo que adecuarse a un sistema social complejo y pleno de contradicciones, en cuya base el fraccionamiento de la cultura nativa y el proceso de transculturización tuvieron como marco la opresión y la violencia. En ese contexto, la ideología feudal hispana jugó un rol decisivo con relación a la mujer, sin contar que en el primer período de la conquista los españoles no trajeron a sus mujeres. Sólo cuando el poder estuvo consolidado llegaron en calidad de esposas, hijas y hermanas. La emigración de las mujeres españoles hacia América Latina está registrada a partir del siglo XVI, y de manera muy escueta. La travesía por mar y la epopeya que constituyó para estas mujeres llegar al nuevo mundo, es un tema sin rastro en la historia. No obstante, existe una valiosa documentación en el Archivo General de Indias17. En los seis primeros tomos de los libros Catálogo de Pasajeros a Indias de 1509 a 1579, se advierte que en esos 70 años llegaron al Perú 7,451 mujeres. Es decir, un promedio aproximado de 106 al año. Lo que evidencia, a su vez, el fracaso de la Corona española en su intento de impulsar los reagrupamientos familiares, otorgando indios y tierras a los casados, amenazándolos con quitárselos si no se reunían con su mujer, y fijando fianzas de 2,000 pesos de oro a los casados que venían solos. Fenómeno social que indica que la conquista y colonización también repercutieron en la sociedad española, porque un número considerable de mujeres tuvieron que convertirse en jefes de familia18. Durante la colonia cobra particular importancia el estudio de la familia, y del concubinato que fue la forma de unión más común, a pesar del decreto dictado por Fernando V en 1515 con el manifiesto deseo de unir en matrimonio a los indios. El amancebamiento significó una forma de opresión socioeconómica, racial y de género, puesto que “la regla general era que el hombre pertenecía siempre a una casta o a una capa social más elevada que de la mujer"19. No es casual, por ello, que el mayor índice de mortandad materna fuera ocasionado por prácticas abortivas, no obstante que el aborto estaba prohibido por disposición de Sixto V y Gregorio XIV, y que según el Concilio de Iliberi se negaba a la madre y a sus "cómplices" la absolución en artículo de muerte. El abandono de los recién nacidos fue un acto "comprensible"; incluso los tratadistas de la época lo llegaron a considerar como un derecho innegable en determinadas circunstancias. José Méndez Lachica, abogado de la Audiencia de Lima, sostuvo en 1802, que "los casados, personas de honor (españoles) o de extraño fuero podían legítimamente abandonar a sus hijos si los amenazaba la infamia o la pena máxima de muerte”20. 16 Titu Cusi Yupanqui. Relación de la conquista del Perú. Lima. Colección Clásicos Peruanos, 1973, p. 63. 17 Ema Serra Santana. "Mito y realidad de la emigración femenina española al nuevo mundo en el siglo XVI”, en: Femmes de Amerique. France. Travaux de l´Université de Tolouse-Le Miral, 1986, p. 32. 18 Ibídem, p. 34 19 Alberto Flores Galindo. Aristocracia y Plebe. Lima. Mosca Azul Editores, 1984. 20 Pablo Macera. “Sexo y Coloniaje”, en Trabajos de Historia. Lima. Instituto Nacional de Cultura, 1977, T. III, p. 36.

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx