futuro Inca, tenía lugar dentro de la panaca materna, recayendo la responsabilidad de su formación en los hermanos de la madre y no del padre, todo lo cual afirmaba el vínculo madre-hijo y también la influencia materna en el soberano. Tal el caso de Atahualpa, cuya madre había muerto siendo aún niño, y como él mismo declara lo dejó indefenso, mientras que Huascar se benefició con la presencia de la Coya Rahua Ocllo que tuvo una indiscutible influencia en el conflicto creado entre estos dos hermanos, hijos del Inca Huayna Capac9. Las nobles, llamadas de solteras ñustas y pallas de casadas, cumplieron también una relevante función económica y social; incluso algunos cronistas indican que las pallas tuvieron influencia política aunque carecieron de fuerza10. En cambio, otros dicen que en varias regiones existió el gobierno de mujeres curacas, y que durante un ataque de las chancas al Cusco una noble llamada Chañan Curi Coca estuvo a la cabeza del ejército. La historia oficial también omite el lugar que ocupo la mujer en la concepción mítico religiosa como portadora de vida y alimentos. Wiracocha, el dios Sol, fue adorado como el supremo hacedor del universo, pero el culto a Mama Killa, la luna, tuvo un significado mucho más profundo. Expresó la celebración eterna a la vida y fue reverenciada como madre universal. Igual connotación tuvo el culto al mar y a varios alimentos fundamentales en la sociedad andina como el maíz; pero sobre todo, el de la tierra, la Pacha Mama, o Madre Tierra, la más cercana, a la que mientras sembraban le hablaban para pedirle frutos y le daban de beber chicha. Se la denominó “en dos sentidos diferentes: como jallpa, tierra objetiva que se puede ver y palpar, y pacha, que tiene un sentido más amplio y abstracto, difícil de traducir, pues significaba la tierra, el mundo animado, como totalidad”11. Mientras que la celebración a la coca tuvo carácter mágico. Según la leyenda antes de ser vegetal había sido una mujer hermosa, sensual y “mala de cuerpo”, motivo por el cual la mataron. Pero, a partir de ese momento, todos los hombres necesitaron y desearon sus hojas. Es probable que este mito pretenda explicar la adición que crea la coca, puesto que la mujer en la mitología andina no es causante de desgracias ni pecados. La concepción incaica del origen del universo no la situaba en un plano inferior al hombre. Cuando el dios supremo - llamado indistintamente Wiracocha, Con, Inti - creó a los seres humanos, las mujeres no surgieron de una parte del cuerpo del hombre; varios mitos coinciden en señalar que Wiracocha, hinchó la tierra de hombres y mujeres que crió, y dióles mucha fruta y pan y con lo demás a la vida necesario12. En el mito que recoge Luis E. Valcárcel, Con, formó con su resuello todos los indios y los animales terrestres y aves celestes y muchos árboles y plantas de diversas maneras13. En tanto 9 Mariusz Ziólkowski. “El papel económico y político de la Coya: algunas consideraciones”. En: La guerra de los wawqi: mecanismos y objetivos de la rivalidad dentro de la elite del Inca. Quito. Ediciones Abya (en prensa). 10 Elinor G. Burkett. “Las mujeres indígenas y la sociedad blanca: El caso del Perú del siglo XVI”, en Asunción Lavrin, ob.cit., p. 126. 11 Guardia Mayorga, ob. cit., p. 104 12 Francisco López de Gomara. Historia General de las Indias. Madrid. Editorial Espasa Calpe, 1941, p. 34. 13 Luis E. Valcárcel. Historia del Perú antiguo. Lima. Ediciones Mejía Baca, 1964, T. II, p. 382.
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