cuentas. Por otro lado, como dice la cita, los pobres tienen desconfianza de las instituciones bancarias o simplemente son ajenos a ellas. Los pobres ingeniosamente han inventado métodos no convencionales de ahorro, han creado su propia oferta de ahorros. Como lo vemos por todos los pueblos jóvenes, en particular en los más recientes, ellos ahorran ladrillo por ladrillo para construir sus casas, que son el principal activo que poseen. Ellos ahorran también en especies, como por ejemplo en animales. Este tipo de ahorro tiene alto riesgo y poco grado de liquidez. Debido a que no tienen acceso al sistema bancario, ellos hacen clubes de ahorros, los denominados «panderos» o «juntas», que son instituciones de ahorro y crédito conformadas por un grupo de personas que se reúnen cada semana o mes y depositan una suma fija e igual a un pozo común en cada reunión. En cada reunión uno de los miembros por sorteo o preacuerdo tiene acceso a todos los depósitos del pozo. Luego de recibir el pozo, el receptor tiene que seguir pagando su cuota hasta que se cierre el círculo, es decir, hasta que todos hayan recibido su pozo. De esta manera, los pobres que no tienen crédito pueden acceder a comprarse, por ejemplo, un bien durable o un animal o fertilizantes o pagar una cuenta médica. Hay personas que entran simultáneamente en varios panderos de diferentes cuotas y diferentes plazos que los ayudan a ahorrar para gastos futuros pequeños o grandes. Estos métodos de ahorro son ingeniosos, pero son también ineficientes. Ahorrar ladrillo por ladrillo hace que el costo de las casas sea mucho más alto que hacerlas de un solo golpe. Conseguir a un grupo de personas de confianza para hacer un pandero implica que tengan el mismo volumen de requerimiento de ahorros, capacidad de pago y que se pongan de acuerdo en torno a cuándo recibir el pozo, lo cual tampoco es una tarea fácil. Estos sistemas no permiten el ahorro de largo plazo —como para construir una pensión para la vejez— y sus cuentas de ahorro no reditúan intereses. Una vez más, la vida de los pobres informales es más complicada que la vida de la población formal, pues la población formal tiene mecanismos de ahorro automático para la vejez con las AFP y tiene seguros de salud contra riesgos catastróficos con ESSALUD. Los pobres tampoco tienen acceso a las diferentes modalidades de ahorro financiero que en vez de cobrar por abrir una cuenta de ahorros pagan un interés por mantenerla. Veamos ahora el lado de la demanda por ahorros de los pobres. Vimos al inicio de esta sección que existen motivaciones para ahorrar, tanto para amortiguar las fluctuaciones del ingreso y el consumo como para poder 713
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