extremos. De allí proviene el interés de los bancos por expandir sus operaciones a este segmento del mercado, que está resultando ser excelente pagador, y la tendencia a una integración del mercado de créditos del país. 20.4.3 El ahorro de los pobres Recuadro 20.2 Todavía se realizan «juntas» para ahorrar en la región Aún en grandes ciudades de América Latina el acceso a servicios financieros es muy bajo cuando se compara con otros países y regiones con niveles similares de desarrollo, revela un estudio de la Corporación Andina de Fomento (CAF). En promedio, solo el 51% de los habitantes de las principales metrópolis latinoamericanas posee una cuenta bancaria, el indicador más común del nivel de bancarización. En Lima y Arequipa este porcentaje se reduce a 38%. Si bien la carencia de recursos es la razón principal esgrimida por los latinoamericanos para no abrir una cuenta, hay involucrado también un significativo nivel de desconfianza en las instituciones bancarias (21.6% para el caso de Lima) y de autoexclusión. Ustedes se preguntarán para qué escribimos sobre el ahorro de los pobres, si ellos no tienen dinero para ahorrar. Esto no es tan cierto, pues los pobres, como todos nosotros, tienen presente y futuro, están interesados en construir su casa, aunque sea ladrillo por ladrillo (lo cual es una forma de ahorro) y en comprar bienes durables para inversión y para consumo e insumos para la producción (bicicletas, carretillas, fertilizantes, televisores, etcétera). Además, como ya vimos arriba, enfrentan una enorme cantidad de riesgos en el futuro y tienen limitado acceso al crédito y al mercado de seguros para cubrirse de dichos riesgos; por lo tanto, tienen una motivación adicional para ahorrar, para cubrirse de esos riesgos. Por último, tienen también la posibilidad de ahorrar pues solo gastan el 70% de su presupuesto en comida y tienen un presupuesto de 5% para gastos superfluos. Las opciones de ahorro son muy limitadas para los pobres. Como vimos al inicio de esta sección, la penetración bancaria es baja en Latinoamérica y particularmente en el Perú. Si la banca llega poco a la población en general, prácticamente no llega a la población extremadamente pobre. Por el lado de la oferta, no es rentable para la banca abrir cuentas de ahorro demasiado pequeñas, pues no puede materializar las economías de escala de los costos fijos de procesamiento y manejo de cuentas y, en los raros casos que abre cuentas de ahorro pequeñas, cobra una serie de comisiones por apertura y por retiro que desincentivan a los pobres a abrir dichas 712
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