mujeres ricas y que en los últimos años su uso se ha estancado a pesar de su mayor disponibilidad. Esto último parece implicar que las familias pobres tienen margen de decisión sobre cuántos hijos quieren tener. Veamos a continuación cómo hacen las familias sus decisiones de reproducción. Hay varios modelos sobre cómo deciden las familias tener hijos, el más influyente y antiguo es el de Gary Becker, premio Nobel en Economía, quien afirma que las familias enfrentan una elección entre las alternativas de cantidad versus calidad de hijos; vale decir, mientras más hijos tienes, menos recursos hay para la formación del capital humano de cada uno. De esta restricción deriva un corolario que afirma que la elasticidad ingreso de la demanda por calidad crece y la de cantidad de hijos se reduce al aumentar el ingreso familiar: los de mayores ingresos tienen menos hijos que los de menores ingresos. Esto a su vez implicaría una trampa de pobreza basada en fertilidad: las familias pobres tienen muchos hijos con pocos recursos por hijo, por eso sus hijos son desnutridos, no estudian y así la familia se sume en una trampa de pobreza crónica. El modelo de Becker trata a la demanda por hijos como un bien de inversión estrictamente, pero sabemos de la sección anterior que la demanda por hijos (o por la educación de los mismos) puede tener otras motivaciones también. Las últimas estimaciones basadas en experimentos naturales no muestran una relación inversa sólida entre cantidad y calidad de hijos, por lo que la posible trampa de pobreza derivada de este modelo no se daría en la realidad. Otro modelo de decisión de fertilidad ve a la familia como un conjunto de personas (principalmente marido y mujer) que negocian las decisiones familiares y se basan en reglas que establecen un contrato imperfecto entre las partes. Este modelo es más complejo pues retira el supuesto de la familia unitaria, pero podría reflejar mejor las elecciones de la familia. En este modelo cuentan como diferentes las preferencias del padre y de la madre con respecto a la fertilidad y otras cosas. Los estudios demuestran que las mujeres están inclinadas a tener menos hijos que los maridos, quizás porque el costo de parir y criar a los hijos recae principalmente en ellas, por lo que para decidir cuántos hijos tener se puede crear un conflicto entre el marido, que quiere más hijos, y la mujer, que quiere menos, siendo finalmente el poder al interior de la familia el que definirá el número. Si el padre predomina, las familias serán más grandes, por ejemplo. Esto tiene consecuencias para la política de planificación 702
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