Principios de microeconomía

crece rápido, también podría ser a la inversa, que su población crece rápido porque los países son pobres. Por otro lado, se afirma que el crecimiento económico acelerado de países como Corea y Brasil en los años sesenta coincide con una reducción drástica en sus tasas de natalidad. Aquí se presenta nuevamente un posible problema de causalidad: el crecimiento económico se aceleró porque bajó la natalidad o es que la baja en la natalidad liberó recursos para crecer más rápido. China e India, los países más poblados del planeta, que han tenido políticas draconianas de control de la natalidad, parecen estar entre los que creen que bajar el crecimiento de la población acelera el crecimiento económico. Actualmente, economistas como Jeffrey Sachs tienen esa misma línea de pensamiento, argumentan que el crecimiento de la población está poniendo cada vez más presión sobre el calentamiento global y la disponibilidad de agua potable (pues el agua se desvía cada vez más hacia la agricultura para alimentar a una población creciente), limitando así la capacidad de crecimiento económico en el futuro. El tema de la sobrepoblación es de importancia creciente, pero probablemente las familias individuales no tienen en cuenta todos sus efectos al decidir cuántos hijos tener. Es indudable entonces que para tener una política de población efectiva es necesario saber por qué la gente tiene tantos hijos; más específicamente, saber si las familias pobres no tienen control sobre el número de hijos que tienen (por la falta de acceso a anticonceptivos u otras razones) o es que deciden tener muchos hijos y, si este es el caso, por qué razones eligen el número de hijos que tienen. Las políticas de esterilización de China e India parece que se basaban implícitamente en que las familias pobres no tienen el control sobre el número de hijos que traen al mundo. Es imperativo entonces analizar la microeconomía de la reproducción para poder derivar reglas de política válidas en este campo. En este caso, como en los anteriores, hay dos visiones sobre el comportamiento de las familias con respecto la reproducción: los que como Jeffrey Sachs creen que hay que inducir el control de la natalidad por el lado de la oferta, facilitando la distribución de anticonceptivos pues las familias no tienen control sobre la reproducción; y la visión alternativa, que dice que las familias sí tienen decisión sobre la reproducción y que, si quieren controlar la fertilidad, ellas mismas buscarán los anticonceptivos para conseguirlo sin necesidad de ayuda burocrática. Las estadísticas muestran que las mujeres pobres usan menos anticonceptivos que las 701

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