debe hacerlo para todos los alumnos. Segundo, la buena noticia es que toma poco tiempo entrenar un profesor que enseñe habilidades básicas a los niños atrasados y la oferta potencial de profesores es enorme dado el alto nivel de subempleo profesional en el país. Tercero, se podrá lograr un enorme progreso si se reconoce en el currículo y en las clases que cada niño aprende a su propio ritmo y si a los niños que se atrasan se les focaliza en lo básico. Cuarto, dado que es difícil encontrar profesores de buena calidad para tan grande tarea, es necesario complementar la educación profesoral con la educación a través de la computadora, que ha probado dar buenos resultados en diversos experimentos a nivel mundial. Quinto, se requiere cambiar las expectativas irrealistas sobre la educación que tienen tanto los padres como los maestros e informar a los padres de los verdaderos beneficios de la educación a todos los niveles. Finalmente, pero no menos importante, en el esfuerzo de cambiar la educación básica debe darse un rol preponderante a la educación privada. La educación privada muestra rendimientos que son el doble de los de la educación pública y ya hay una parte importante de los padres de familia, por lo menos en Lima, que han dejado la educación pública por la privada. En este campo se debe expandir la participación de Fe y Alegría y los Colegios Don Bosco, se debe empezar a experimentar en trasformar los colegios privados en zonas marginales en colegios charter (colegios con financiamiento público pero administración privada), como en otros países del mundo. En resumen, la educación peruana debería convertirse en un gran «vacacional» (que enseña a los alumnos que se retrasan), pues el 80% de los alumnos están «jalados» en las pruebas básicas de aprendizaje, en letras, matemáticas y ciencias, y para lograr esta enorme tarea se debe contar más con la participación privada en la educación básica. 20.3.5 Población y pobreza El tema de la sobrepoblación y sus supuestos efectos sobre la pobreza no es nuevo. Ya Malthus, un economista ingles de fines del siglo dieciocho, argumentaba que mientras la producción de alimentos crece en proporción aritmética, la población crece en proporción geométrica; es decir, los recursos (él se refería a la tierra) son cada vez más limitados en relación a una población creciente. Actualmente, uno observa que la población de los países ricos crece a menores tasas que la de los pobres, pero esto no necesariamente implica que los países son pobres porque su población 700
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