Principios de microeconomía

mismo sucedió con la educación de las niñas en los sitios donde se desarrolló la contratación internacional de centros de llamadas. La base de la visión de demanda es que la educación es una inversión. Esto tiene dos problemas: primero, que los beneficios de la inversión son para los hijos cuyos padres pueden no estar en su función de utilidad y viceversa; y, segundo, que otras cosas además del costo-beneficio determinan la decisión de educar a los hijos, por ejemplo, las expectativas sobre su futuro y el considerar a su educación como un legado para ellos. La decisión de educar a los hijos está en los padres, ellos deciden cuáles van al colegio y cuáles van a trabajar. Esto puede entrar en conflicto con la visión de la educación como un derecho de todo niño que hace a la educación obligatoria. Hacer cumplir con la educación obligatoria es más fácil en los países desarrollados, que tienen la institucionalidad para hacerlo; sin embargo, como bien sabemos, la educación obligatoria puede ser difícil de implementar en un país en desarrollo si va contra la voluntad de los padres. Para inducir a los padres a poner y mantener a sus hijos en la escuela, Santiago Levy creó en 1994 en México un programa de Transferencias Condicionadas en Efectivo (TCE) que paga efectivo a los padres que demuestran que sus hijos están asistiendo al colegio y yendo a chequeos médicos regulares, focalizado en los padres de extrema pobreza. Este programa se extendió por todo Latinoamérica y en 2005 se creó en el Perú bajo la denominación de Juntos. El programa TCE ha sido sometido diversas evaluaciones en diversas partes del mundo y dos son los resultados que resaltan. Primero, que el programa es efectivo en incentivar a los padres a mantener a sus hijos en el colegio. Segundo, otras evaluaciones recientes, contradictorias con la anterior, reportan que no se requiere condicionar el aumento de ingresos para inducir a los padres a mantener a los hijos en la escuela. Este último resultado, aunado con estudios que demuestran que la parte de presupuesto familiar dedicada a la educación crece al aumentar el ingreso, estarían indicando que la elasticidad ingreso por educación es positiva y alta. Esto implicaría que se puede estar percibiendo una trampa de pobreza educativa en las familias pobres, la cual se puede superar con una transferencia de ingresos, como lo hace el programa Juntos (aunque no necesariamente esta transferencia tiene que ser condicionada para el caso de la educación). El hecho contundente es que el sistema educativo está fallando en el Perú pues más del 80% de los alumnos que lo usan no logran el aprendizaje básico en comunicaciones, ciencias y matemáticas. Los 698

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