equivalente se debe automatizar el acceso de la salud preventiva de modo que dichas intervenciones se conviertan en el paquete mínimo que de oficio deba recibir cada familia pobre. Se deben enmarcar sus elecciones para inducirlos a consumir salud preventiva, como lo sugiere la economía conductual (behavioral economics). Por el lado de la oferta, se debe erradicar el ausentismo y reformar las Comunidades Locales de Administración de Salud (CLAS), volviéndolas a su esquema original en el que tenían la virtud de estar administradas por la propias comunidades, las cuales se encargaban de eliminar el ausentismo y mejorar la calidad de la oferta de servicios médicos con muy buenos resultados a nivel nacional. En particular, se debe revertir la captura de los CLAS por las burocracias regionales que están obstaculizando cada vez más su efectividad. Los hospitales de la solidaridad trabajan a costo marginal con costos fijos mínimos y con personal contratado competitivamente, funcionan muy bien pero no tienen aún cobertura nacional, deben expandirse. Ellos han demostrado dar atención curativa de calidad y oportuna con precios razonables para una gran parte de la población, sobre todo urbana. 20.3.4 Educación y pobreza En el mundo se ha avanzado significativamente con la cobertura de la educación, pero el progreso en la calidad de la educación es ínfimo. En la mayoría de los países en desarrollo solo una minoría de la población escolar logra una educación de calidad. Veamos a continuación la situación de la educación en el Perú. En el Perú el acceso a la educación primaria es universal y la cobertura de la educación inicial se ha triplicado; sin embargo, aún persisten brechas importantes en el acceso a la educación inicial y secundaria. En solo dos años (2007-2009) se ha triplicado la tasa de cobertura neta de educación inicial formal (jardines) para niños y niñas de cuatro y cinco años (de 21% a 67%), así como para los de tres años (de 12% a 39%). Los avances han sido más notables en las zonas rurales, lo que ha traído una ligera reducción de la brecha urbano-rural. A pesar de estos avances, el Ministerio de Educación estima que hay un déficit de 2232 centros educativos de inicial y 318 de secundaria en zonas rurales. A pesar de todo, el acceso casi universal a la educación básica en el Perú esconde un atraso y abandono escolar significativos, principalmente en la población pobre y especialmente entre la población indígena. El 30% de 694
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