Principios de microeconomía

enfermeras y doctores llegó al 35%. Con una oferta pública de salud tan poco predecible, los pobres optan por usar los servicios privados que, aunque de calidad dudosa, están allí cuando son necesitados. La oferta complementaria de servicios de salud para los pobres extremos está también en condición precaria. Solo el 28.7% de los pobres extremos tiene acceso a agua potable pública, solo el 6.7% tiene acceso a desagüe público, el 50% tiene acceso a alumbrado público y el 22% a teléfonos celulares. El 37% está inscrito en el Seguro Integral de Salud (SIS), pero la mayoría de pobres urbanos usa más bien los hospitales de la solidaridad pues el significativo tiempo de demora para ser atendido en el sistema público hace que la mayoría los prefiera. En lo que respecta a las políticas de salud, la gran diferencia entre los pobres y el resto de la población es que la población de mayores ingresos tiene acceso automático a la salud preventiva: tiene el agua potable pública de oficio, a sus hijos los vacuna el seguro contra todas las enfermedades infecciosas al nacer y les hace el seguimiento de las vacunas; es decir, la medicina a la que tiene acceso es de mejor calidad y oportunidad. Cuando una familia de mayores ingresos alquila o compran una casa esta viene con agua potable, desagüe, luz, etcétera; mientras que los pobres están fuera de todos estos sistemas de acción automática, tienen que decidir en cada caso sobre vacunas y otros tratamientos preventivos, y simplemente no tienen acceso a agua potable, luz ni alcantarillado. Sus vidas son más complejas que las del resto de la población. Las recomendaciones de política son bastante obvias. Se debe subsidiar el uso de intervenciones preventivas básicas, como las sales hidratantes, el cloro para el agua, las píldoras para las amebas, las redes antimalaria (mosquiteros) y dengue, etcétera, y más que todo facilitar el acceso a ellas; es decir, poner la oferta donde la gente la puede observar y por lo tanto demandar. En el caso del cloro para el agua, que está muy poco difundido en las áreas pobres que esperan las grandes obras de infraestructura de agua que nunca llegan, se debe incluir su uso en los programas de trasferencias condicionadas que tan bien han funcionado para el caso de las vacunas. Lo positivo de los programas de transferencias condicionadas en salud es que pueden ser mejor ligados a resultados que en el caso de la educación, en el que solo pueden inducir a asistir a clase pero no a aprender. La información sola no es suficiente para inducir a usar los servicios preventivos, se debe proceder en cierta manera y obligar a su uso a través de mecanismos de acceso automático. A través del SIS o algo 693

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