Principios de microeconomía

pueden ser dañinos para su salud, como el uso de antibióticos inyectables, que pueden crear resistencia al uso de antibióticos cuando son aplicados en exceso. También exigen el uso de corticoides de rápido efecto, los que usados excesivamente tienen severos efectos secundarios contra la salud. Usan, además, los servicios de chamanes y brujos, que no tienen ninguna capacidad de curar enfermedades. Por lo general, se podría decir que los pobres concentran sus gastos de salud muy tarde, cuando las enfermedades brotan; y que cuando se atienden no reciben una atención curativa de calidad. La demanda por salud preventiva de los pobres es muy sensible a los precios de compra y no muy sensible a los cambios en la capacidad de compra. Los estudios demuestran que los pobres sí demandan prevención, pero su demanda tiene una alta elasticidad precio, inclusive es altamente sensible a precios negativos (subsidios). Por otro lado, los pobres no aumentan significativamente su demanda por salud preventiva cuando sus ingresos aumentan. La alta elasticidad precio se explica principalmente porque, como los pobres no ven los resultados inmediatos de las intervenciones, son renuentes a pagar por estos servicios, pero cuando los bajan de precio o los subsidian sí los toman y superan las barreras culturales que los inhibían para usarlos. Este es un resultado remarcable pues la creencia popular afirmaba que los pobres rechazaban este tipo de intervenciones en tanto preferían sus tratamientos tradicionales con brujos y chamanes. Por otro lado, algunas de las intervenciones preventivas como el agua limpia, las píldoras para las amebas, las sales rehidratantes, etcétera, tienen efectos significativos sobre los ingresos futuros de las familias; sin embargo, las familias no usan mucho sus incrementos en ingresos para demandar más salud preventiva. Algunos estimados de la elasticidad ingreso de la salud preventiva muestran que esta es inelástica con respeto a los ingresos; esto sugiere que puede haber una doble trampa de pobreza basada en los ingresos y en la falta de salud. La oferta de salud para los más pobres es de mala calidad y está, por lo general, ausente. La oferta privada es cara y de mala calidad, sobrediagnostica, sobremedica y se queda corta a la hora de recetar el tratamiento adecuado, mientras que en el caso de los chamanes es complemente inefectiva. En el caso de la oferta pública, el problema principal es el ausentismo de los trabajadores de la salud, principalmente en las áreas rurales. Una encuesta del Banco Mundial sobre ausentismo en el mundo del periodo 2002-2003 muestra que en el Perú el ausentismo de 692

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx