para lograr una buena salud desde antes del inicio de la vida de los niños pobres. Debemos partir del hecho de que los pobres tienen una salud más frágil que la de la población en general por estar más propensos a enfermedades de todo tipo. Son dos la razones principales de esta situación: la primera, como vimos en la sección anterior, es que los pobres padecen de desnutrición crónica, están bajos de defensas, anémicos y por lo tanto más propensos a adquirir enfermedades; la segunda, que los pobres viven en una situación de salubridad precaria con bajo acceso a agua potable, viviendas precarias con alto grado de hacinamiento y condiciones que favorecen la incubación y transmisión de todo tipo de enfermedades, en particular de enfermedades infecciosas. Como punto de partida, entonces, los pobres se enferman más que el resto de la población y deben dedicar tiempo, esfuerzo y recursos a combatir estas enfermedades, lo que a su vez limita su capacidad de progreso. Partamos de la premisa de que demandar salud no es como demandar frutas en el mercado. La salud es un tema complejo donde la información para los pacientes es difícil de obtener, se esconde a propósito o se distorsiona con la propaganda mediada por los médicos o simplemente es demasiado técnica y difícil de entender. Dados estos antecedentes procedamos a analizar la demanda por salud. La demanda por salud de los pobres está concentrada en la salud curativa en desmedro de la salud preventiva. La razón principal de este sesgo hacia lo curativo es que las personas aparentemente pueden ver los resultados de una intervención curativa unos días después de la administración de las medicinas, mientras que los resultados de una intervención preventiva no se pueden ver. En los casos en los que se practica salud preventiva como vacunarse, no fumar, no beber bebidas alcohólicas, no comer comida chatarra, no hacer drogas, hacer ejercicios físicos, etcétera, estas buenas prácticas se siguen no para curarse de algo, sino para prevenir enfermedades en el futuro. Su efectividad no se puede palpar de inmediato y el futuro es más difícil de captar; por eso, los malos hábitos prevalecen si no se hace algo explícito contra ellos. El caso exitoso de salud preventiva de la cobertura de vacunas para los niños del Perú se debe, como dijimos antes, a que se ha inducido a las madres a vacunarlos mediante transferencias condicionadas. Hay estudios que demuestran que los pobres gastan una parte importante de sus ingresos en medicina curativa y que, más aún, exigen determinados tipos de tratamientos que 691
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx