desventajas irreversibles de aprendizaje y en su capacidad para mejorar sus ingresos de por vida. Esto se demuestra por el tamaño de las poblaciones pobres que, por lo general, son de baja estatura. Hay otras medidas de la desnutrición crónica, como el índice de relación peso-altura, que también está en niveles por debajo del estándar para las poblaciones pobres. Hay estudios que demuestran que los tests de inteligencia y, más específicamente, los resultados en el mercado laboral, están positivamente relacionados a la altura de los individuos. También hay estudios que demuestran que la altura de los individuos es independiente de su tejido genético o su raza, vale decir, todas las razas son más o menos de la misma altura. Los japoneses de generaciones recientes, bien nutridos, son de la misma altura que los americanos o europeos. En resumen, los pobres tienen un problema de desnutrición crónica, aunque no un problema de desnutrición aguda; tienen un problema que estriba más en la calidad de lo que comen que en la cantidad. No comen los suficientes micronutrientes como para salir de la desnutrición crónica. Lamentablemente, los beneficios de una buena nutrición son inmensos para dos actores que no tienen decisión sobre lo que comen: los niños en el útero de sus madres y los niños menores de cinco años. El rendimiento social de la inversión en la nutrición de la madre embarazada y de los niños menores es sustancial; por eso, invertir en su nutrición es lo más apropiado. Hay estudios que demuestran que focalizar los esfuerzos en dotar de hierro y ácido fólico a las madres gestantes e inducirlas a amamantar a los niños recién nacidos por lo menos por seis meses tiene resultados muy positivos sobre la nutrición infantil. Hay también diversos experimentos con comidas fortificadas que son agradables al paladar, como por ejemplo, la sal fortificada con hierro y yodo, la leche fortificada con vitamina B, galletas con micronutrientes y varios otros mecanismos para inducir a los niños y a los adultos pobres a mejorar su dieta. Para que los niños efectivamente consuman este tipo de comidas, se deben distribuir desde el inicio de sus vidas en programas como Cuna Más y Wawa Wasi, por ejemplo. El reto a futuro es desarrollar alimentos que le gusten a la gente, que a la vez tengan alto valor nutricional y se puedan producir en diferentes ambiente climáticos; esto es tan o más importante que solo aumentar la productividad agrícola. En el caso peruano, una de las intervenciones más efectivas a nivel de costos es dotar de cocinas mejoradas los hogares pobres, así como mejorar 686
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