Principios de microeconomía

Gráfico 2 Los autos con timón cambiado han constituido una alternativa para un grupo importante de peruanos, porque son más baratos y relativamente modernos comparados con el auto típico que circula por nuestras bombardeadas pistas. No obstante, es conveniente reducir el mayor riesgo que supondrían los autos con timón cambiado, así como indicar objetivamente a sus potenciales compradores su calidad. Eso permitiría que los de timón cambiado sigan compitiendo con los autos nuevos, sin generar más daños a sus ocupantes o a terceros. Una de las soluciones a las «asimetrías de información» es encontrar un mecanismo que provea aunque sea una parte de la información faltante —«señalización» en la jerga económica—. Se puede buscar certificar el cambio adecuado de timón o incluso exigir que se haga. Se puede revisar la calidad de los autos timón cambiado e impedir que se ofrezcan los que no cumplen con ciertos requisitos mínimos. Estos cambios, que podrían introducirse en la ley si se decidiera volver a extender el plazo, reducirían la incertidumbre de los compradores, los desincentivos que los vendedores enfrentan para no ofrecer mejores autos de segunda mano y los riesgos que generan los cambios de timón mal hechos. Asociada a este tema está la eficiencia de la revisión técnica de vehículos en nuestro país. Más allá de que se optó por un monopolio, el esquema de revisiones técnicas ha sido perforado por la «viveza criolla». ¿Para qué nos obligan a todos a una revisión si los autos en mal estado alquilan lo que requieren para pasarla? ¿No sería mejor realizar inspecciones aleatorias no anunciadas? Estas llevarían a los dueños de autos en mal estado a dudar de cuándo los sacarán de circulación y a algunos, por tanto, a arreglar al menos las deficiencias más críticas. Una certificación efectiva, que podría encargarse a las empresas certificadoras de calidad, por ejemplo, nos conviene más 649

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