Principios de microeconomía

superficie (menor costo). El metro elevado trató de ser implementado en la ciudad de Lima, pero el proyecto fue paralizado cuatro años después de haberse iniciado. Otro sistema de TMR es el metro liviano, que abarca desde los tranvías convencionales de Europa Oriental hasta los sofisticados sistemas elevados y completamente segregados de Singapur. Este medio de transporte requiere menores inversiones que el metro pesado, el costo de capital por kilómetro de ruta fluctúa entre los 10 y los 30 millones de dólares. Su implementación es rápida, pero su capacidad de transporte y su velocidad son bajas. Los corredores segregados (exclusivos) para autobús son la forma de TMR más económica, pues cuestan entre 1 y 8 millones de dólares por kilómetro. Cuando los vehículos o la infraestructura son más sofisticados, los costos de este sistema llegan a los 15 millones de dólares por kilómetro. Este sistema puede ser rápidamente implementado y es muy flexible. A pesar de su eficiencia en costos, los corredores segregados presentan inconvenientes: velocidad intermedia, mayor impacto ambiental y menor seguridad. Luego de una evaluación de los diversos sistemas de TMR, la Municipalidad Metropolitana de Lima está promoviendo la implementación de corredores segregados para autobús. Al margen de la estrategia escogida, debe considerarse que la implementación de un TMR tendrá un impacto sobre el mercado laboral. Es necesario recordar que el transporte público absorbió a gran parte de la desocupación originada por la reducción del aparato estatal, a inicios de la década de 1990. Asimismo, debe tomarse en cuenta que Lima Metropolitana está integrada con la Provincia Constitucional del Callao, de allí que el éxito de la estrategia de transporte público para Lima dependerá también del grado de coordinación con la Municipalidad Provincial del Callao y los demás organismos vinculados con la problemática del transporte. Finalmente, se debe analizar el impacto del TMR sobre el transporte privado, ya que la congestión y la contaminación vehicular no son problemas originados exclusivamente por el transporte público. Las grandes inversiones en transporte público realizadas en otros países no necesariamente redujeron la congestión del tránsito urbano, pues el espacio vial liberado fue ocupado por nuevos vehículos. La experiencia internacional también enseña que solo las variantes del transporte público que ofrecen un grado superior de comodidad han logrado retirar una cantidad significativa de automovilistas de sus vehículos privados y convertirlos en usuarios del transporte público. Evidentemente, en el Perú y en la mayoría de los países latinoamericanos no es viable construir sistemas de transporte masivo lujosos. En ese sentido, es fundamental complementar las inversiones en transporte colectivo con medidas que eviten un aumento de la congestión causada por vehículos particulares; así como desarrollar políticas que reduzcan los efectos laborales y sociales de los instrumentos aplicados. Fuente: Universidad del Pacífico (2003). Economía y Ambiente, V (28). 581

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