banco e implicas a tu compañero, te dejaremos libre y tu compañero ira a la cárcel por veinte años. Pero si ambos confiesan, ya no necesitamos tu testimonio, por lo que ambos recibirán ocho años de cárcel». Si Kiko y Kako son unos criminales desalmados a los que lo único que les interesa es minimizar su propia sentencia, ¿cómo esperaríamos que ellos actúen? ¿Confesarán o se quedarán callados? Este es un ejemplo de aplicación del principio de acción individual; es decir, de cómo los individuos reaccionan a los incentivos para maximizar su bienestar individual. El gráfico 15.1 muestra las opciones que ellos tienen de contestar ordenadas en una matriz de dos por dos. Cada prisionero tiene dos estrategias: confesar o callar. La sentencia que cada prisionero recibirá depende de qué estrategia escoge uno, pero también de la estrategia que escoge el otro prisionero. Consideremos primero la decisión de Kiko. Él razona así: «yo no sé lo que Kako vaya a hacer. Si se calla, mi mejor estrategia es confesar y salgo libre. Si él confiesa, mi mejor estrategia es también confesar porque, si confieso, recibo solo ocho años de prisión, mientras que si no confieso recibiría veinte años. Por lo tanto, me conviene confesar siempre». Este razonamiento se aplica idéntico para Kako. 516
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