15.3 TEORÍA DE JUEGOS Y COMPORTAMIENTO OLIGOPÓLICO En nuestros modelos de oligopolio y en la vida real cada oligopolista se da cuenta de que sus utilidades dependen de lo que su competidor haga y que las utilidades de su competidor dependen de lo que él haga. En una palabra, en oligopolio las empresas están en una situación de interdependencia. De hecho, en nuestro ejemplo de duopolio las dos empresas juegan un «juego» en el que la utilidad de un jugador depende no solo de sus propias acciones, sino también de lo que haga el otro jugador. El estudio de este tipo de juegos, es decir, el estudio del comportamiento humano en situaciones de interdependencia, se llama teoría de juegos. La teoría de juegos no solo se aplica en economía sino también en política, estrategia militar y otras ciencias sociales. Pero la teoría de juegos no se aplica para comprender el comportamiento competitivo ni el monopólico, pues en estos casos las decisiones de optimización de cada empresa no dependen de cómo reaccionen las otras. En competencia perfecta cada empresa es tan pequeña comparada al mercado que sus acciones individuales no afectan el precio ni la cantidad de otras empresas; en un mercado de monopolio no hay interacciones estratégicas pues solo hay una empresa. Analicemos ahora cómo la teoría de juegos ayuda a entender el oligopolio. 15.3.1 El dilema del prisionero Un juego clásico que se aplica a un sin fin de situaciones, aunque la naturaleza de su equilibrio no es intuitiva, es el dilema del prisionero. La historia original del dilema del prisionero es la historia de dos criminales que son capturados por la policía. Llamémoslos Kiko y Kako. La policía tiene evidencia suficiente para acusarlos de un crimen menor: posesión de armas sin licencia, por el cual deberán guardar cárcel por un año. La policía también sospecha que ellos han asaltado un banco, pero no tiene pruebas para condenarlos. La policía quiere que al menos uno confiese el crimen mayor a cambio de una reducción de la pena. Con este propósito los pone en cuartos separados para interrogarlos y a cada uno de ellos les hace el siguiente ofrecimiento: «Con la pruebas que tenemos, te podemos mandar a la cárcel por un año, pero si tu confiesas el robo del 515
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