el sector público, pero para estudiar el comportamiento de sus precios solo cuenta con información sobre los precios de adquisición de ocho de ellos (lo cual demuestra lo malo que es el sistema logístico del sector público). Cabe notar que, de estos ocho medicamentos, para uno de ellos no se cuenta con precios antes de la exoneración y por lo tanto no se puede medir un cambio; para otro, se cuenta con el precio de solo una adquisición antes de la exoneración, lo cual hace difícil sacar conclusiones; y para los otros seis medicamentos, sus precios bajan notablemente inmediatamente después de o dentro de los tres meses de la exoneración. Huelgan comentarios. Fuente: Instituto Peruano de Economía. 16. Caso: monopolio natural. Evalúe los costos y beneficios de la privatización de monopolios naturales versus su administración a través de empresas estatales, tomando como base el siguiente artículo: Agua que no te pueden dar de beber ¿Fin a una disputa con organismo regulador? En dos meses SEDAPAL puede anunciar alza de tarifas de agua en 10%. Prácticamente nadie discute que el Estado debe intervenir en el sector de agua, saneamiento y tratamiento de aguas servidas. Además de consideraciones de equidad, en el sector se presenta una de las fallas de mercado que justifica la intervención pública: las empresas del sector son lo que se denomina monopolios naturales. Resulta más eficiente que una sola empresa brinde los servicios porque los costos fijos requeridos para operar son cuantiosos y resultaría muy caro que varias empresas tuvieran que incurrir en ellos. Por ello, contra lo que usualmente ocurre, a la sociedad le conviene que en cada mercado regional haya una sola empresa de agua y saneamiento. Pero no una que opere de manera abusiva ni inepta, sino una que rinda cuentas y que respete regulaciones que simulen los incentivos de un mercado competitivo. Los Estados solían intervenir en estos mercados creando una empresa pública o nacionalizando una privada. No solo el agua, saneamiento y tratamiento de aguas servidas, sino las telecomunicaciones o la electricidad en nuestro país son buenos ejemplos. Sin embargo, las llamadas «fallas de Estado», como las que abundaron en nuestro país, dieron como resultado que usualmente las empresas públicas fracasaran rotundamente en su tarea. Esto llevó a muchos gobiernos, empezando por Nueva Zelanda e Inglaterra por ejemplo, a privatizar monopolios naturales y regularlos por el Estado para buscar hacerlos comportarse como si enfrentaran competencia. En nuestro país, las telecomunicaciones y, parcialmente, la electricidad son ejemplos de esta alternativa de solución. Lamentablemente, no se pudo avanzar con la privatización del agua —salvo una pequeña concesión en Tumbes que, además, fue manejada inadecuadamente—. Como ya hemos mencionado antes, el gobierno decidió no atraer a los postores de talla mundial que estaban interesados en un contrato según el cual, en 1998, la cobertura de agua, desagüe y tratamiento de aguas servidas en Lima habría llegado al 100%. Fue un tremendo error, que aún estamos 499
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