Principios de microeconomía

del gremio farmacéutico y del Instituto Peruano de Economía (IPE), que calificaron el mencionado documento de pobre e impreciso. Según lo que hemos podido leer en los medios, el ministro de Salud salió en defensa del estudio realizado por la DIGEMID del MINSA, el cual comentamos hace unos días. Si bien en nuestro comentario criticamos la pobreza del estudio, nos centramos en lo que consideramos sus dos principales conclusiones, con las cuales concordamos. Como indicamos en nuestro comentario, estas conclusiones y las estadísticas de compras estatales presentadas en el estudio señalan que el principal problema con los precios de los medicamentos oncológicos son las deficiencias en los sistemas de compra de las cuatro instituciones públicas que adquieren el 93% de todos estos medicamentos. Más que la política comercial de los laboratorios (la cual es libre en la medida en que no existan prácticas anticompetitivas) o que su respuesta a las reducciones de impuestos por parte del gobierno (las cuales no generan ninguna obligación al sector privado), lo importante es la pobre gestión logística de estas instituciones (posiblemente debido a factores fuera de su control, como los requerimientos ineficaces, innecesarios y encarecedores que con frecuencia se imponen a las compras públicas). Nos complace que el ministro de Salud parezca concordar, por lo menos en parte, con nuestro análisis, ya que en sus declaraciones a los medios anunció que «tenía previsto oficializar la disposición que obligará a todas las entidades estatales de salud a sumarse a las compras corporativas de medicinas para así abaratar los costos». Recomendaríamos concentrar los esfuerzos del sector en esta dirección y no en «crear una comisión gubernamental que se encargará de hacer un seguimiento de la evolución de los precios». Como cualquier abogado nos puede explicar, la comisión no tendría ninguna capacidad de acción porque el que el Estado reduzca un impuesto a algunos bienes no obliga a nadie a bajar ningún precio. Es por ello que este tipo de subsidios indiscriminados suelen ser malas políticas públicas. Si la preocupación es que las medicinas estén al alcance de quienes tienen dificultad para adquirirlas, sería más eficiente concentrar los recursos y esfuerzos del Estado en comprar barato y en otorgar subsidios directos y focalizados a quienes los necesitan y no a todos los peruanos, independientemente de su necesidad. 497

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