valor producto marginal, por lo que genera una asignación ineficiente de trabajo y genera desempleo dado que el nivel de contratación de la empresa es menor que aquel en el que el salario es igual al valor producto marginal del trabajo. Otro caso común es el denominado salario de eficiencia. Este caso se da cuando los empleadores, con el objetivo de que los mejores trabajadores no roten tanto, les ofrecen salarios un poco por encima de los que paga el mercado. Este premio en el salario levanta el costo de oportunidad de dejar el trabajo para el trabajador, por lo que disminuye la rotación en el empleo. La distorsión que crea este tipo de paga es equivalente a poner un piso en el salario, similar a la distorsión que crea el salario mínimo, y la consecuencia principal es que aumenta el desempleo. Un caso de ineficiencia, injusticia y crueldad a la vez es la discriminación de sueldos y salarios en el mercado de trabajo. Existe discriminación de sueldos y salarios cuando, a pesar de tener igual calidad de empleo —es decir, a igual valor producto marginal del trabajo—, la paga es diferente. Los casos más sonados de discriminación se dan en las diferenciales de salarios entre hombres y mujeres, así como la discriminación por raza, color y religión. La buena noticia es que si el mercado laboral es competitivo, el empleador que discrimina solo lo puede hacer pagando más al favorecido, pues no puede pagar menos al discriminado, debido a que él tiene la alternativa de conseguir empleo en otra parte por el salario de mercado. Por lo tanto, si el empleador sigue discriminando, le subirán sus costos y eventualmente saldrá del mercado. Si la competencia lo soluciona, ¿por qué el problema de la discriminación se sigue observando? Esto se debe, primero, a que no todos los mercados laborales son competitivos; y, segundo, a que cuando el empleador tiene poder de mercado en la contratación tiene margen para diferenciar sueldos. 12.3 MERCADO DE CAPITALES En el modelo de flujo circular observábamos que las empresas usan capital físico (máquinas, equipo, fábricas, etcétera) y trabajo para producir bienes y servicios. El capital físico, así como el trabajo, es ofertado por los hogares a las empresas, pero en la vida real los hogares no agarran una pieza de capital y la llevan a una empresa, ellos más bien ahorran una porción de su ingreso y luego lo prestan, a través del sistema financiero, a las empresas, las que a su vez usan este dinero (denominado capital financiero) para comprar los bienes de capital físico. Por esto, la otra cara 397
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