Peruanos en el mundo

La inmigración peruana a la Argentina se remonta a la década de 1930, cuando los apristas (miembros del APRA, partido que gobernó al Perú entre 1985 y 1990) buscaron refugio a comienzos de dicho decenio. En las décadas de 1950, 1960 y 1970, las familias de clase media de Lima y otras ciudades más enviaron a sus hijos a Argentina a que estudiaran medicina, ciencias veterinarias, agronomía, arquitectura o derecho en las universidades de La Plata, Rosario, Mendoza, Bahía Blanca y Córdoba. Al igual que sus paisanos que se dirigieron a España a estudiar en esta misma época, muchos de estos jóvenes se casaron con argentinas y se quedaron después de terminar sus estudios. Ángel, de sesenta y ocho años, originario de la ciudad de Trujillo, dice: Viajé a Argentina en 1959 por tren para estudiar arquitectura. Sin embargo, jamás regresé porque conocí a mi esposa, que es argentina. Aunque estos inmigrantes se adaptaron a la sociedad argentina, ellos continuaron celebrando juntos eventos tales como la fiesta nacional del Perú y organizando festividades sociales y culturales para recordar su país de origen. En consecuencia, en 1979 los peruanos en Buenos Aires crearon el Centro Cultural Peruano, que busca ayudar a los inmigrantes recién llegados a establecerse y encontrar empleo. Juan, el presidente de la organización, es de Cerro de Pasco, en la sierra central peruana. Él recuerda: Mi padre me envió a estudiar agronomía en Argentina en 1954 porque era más barato que estudiar en Perú. Recuerdo que cuando formamos el centro solamente había dos o tres mil peruanos en Buenos Aires, y las únicas actividades que organizábamos eran fútbol y debates para los estudiantes. En ese entonces éramos bien recibidos por los argentinos, y los peruanos tenían una muy buena reputación73. Los migrantes, asimismo, crearon otras instituciones, entre ellas el Perú Club Privado, el Centro de Estudiantes Peruanos, Debate Político, Manco Cápac y la Asociación de Damas Peruanas. El patrón de emigración peruana a Argentina cambió dramáticamente a comienzos de la década de 1990, especialmente después de 1994, cuando el país se convirtió en un importante imán de la clase obrera urbana del Perú. Este flujo inmigratorio, que creció durante dicha década hasta la crisis financiera argentina a comienzos de 2001, estuvo dominada por mujeres de los pueblos jóvenes de Lima y las ciudades de la costa norte peruana, como Trujillo, Chimbote y Piura, que encontraron trabajo 95

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