fundamentalmente como empleadas domésticas y cuidando niños, discapacitados y ancianos. Pacecca (2000, p. 7) calcula que en 1998, el número de peruanos en Argentina estaba entre las cincuenta mil y las sesenta y cinco mil personas, cuyas tres cuartas partes vivían en Buenos Aires. De ese grueso, el 53% eran mujeres; el 74%, solteras; el 51%, del departamento de Lima; y casi el 50%, de entre 21 y 30 años de edad. Ya en el año 2000, se calculó que la cifra era de cien mil personas, ochenta mil de las cuales se creía que vivían en Buenos Aires, el 75% de ellas sin documentos74. La respuesta de la sociedad argentina a esta repentina inmigración fue mixta y en algunos sectores de la población, negativa. Este contexto generó una imagen xenófoba sobre los peruanos (junto con otros inmigrantes latinoamericanos) como invasores75, lo que contrastaba bastante con el proceso de entrada de los inmigrantes europeos previos (Oteiza, Novick & Aruj, 1996, pp. 1-2)76. Muchos peruanos perdieron su empleo después de la crisis económica de 2001, y hoy en día un número cada vez más grande de ellos está regresando al Perú o, en todo caso, emigrando a Chile y a otros destinos más. CONCLUSIONES Si bien el desarrollo de la sociedad norteamericana y argentina (además de la chilena) dependió del ingreso continuo de inmigrantes, fue solo recientemente que la inmigración pasó a ser una cuestión política en Europa y Japón. En efecto, fue precisamente debido a los inmigrantes europeos y japoneses a Norteamérica que hace más de cien años se aprobaron las primeras leyes migratorias en Estados Unidos. Hoy en día, los mismos países que despacharon la inmensa mayoría de emigrantes internacionales antes y hacia el final del siglo XIX, vienen intentando hacer frente a la creciente movilidad de las personas, y con ello al surgimiento de poblaciones inmigrantes dentro de sus propias fronteras. Esto resulta particularmente notorio en Europa meridional y el Japón, donde hace menos de veinte años el número de emigrantes aún superaba al de inmigrantes (Cornelius, 1992, pp. 331-335). La emigración peruana forma parte de los movimientos poblacionales actuales que van de los países menos desarrollados del Asia, África y Latinoamérica a las naciones industrializadas. Al igual que los europeos y japoneses que emigraron a América a finales del siglo XIX y comienzos del XX, son emigrantes económicos a la búsqueda de un futuro más 96
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