Peruanos en el mundo

perder su empleo con poca anticipación. Esto significa, una vez más, que están continuamente en movimiento para así encontrar nuevos contratos. Este contexto naturalmente hace que sea difícil crear comunidades estables y duraderas en los lugares donde viven, lo que genera un fuerte sentido de aislamiento y soledad entre los peruanos en el Japón. Además, muchos trabajadores extranjeros, los nikkeijin inclusive, se quejan de discriminación y de prejuicios. Un japonés peruano me explicó lo siguiente: Aquí todos los peruanos son gaijin [extranjeros], ya sean cholos, negros o niseis [indios urbanos, negros o nikkeijin]. En efecto, el encuentro con el país de sus ancestros y la experiencia de ser gaijin en la sociedad japonesa alteraron radicalmente las ideas que muchos nikkeijin peruanos tenían de ser japonés y peruano antes de emigrar. En palabras de Takenaka: «La transformación de la identidad étnica de los peruanos japoneses involucró primero la negación de su identidad japonesa a cambio de emigrar al Japón» (1999, p. 1466). O tal como me dijera otro peruano: Vine al Japón en 1989. En ese entonces nosotros los nisei nos sentíamos distintos y de algún modo más privilegiados que todos los peruanos ilegales. Hoy nos sentimos más o menos lo mismo71. A lo largo de la última década, muchos hogares nikkeijin extendieron sus lazos cercanos de parentesco y matrimonio a través del Pacífico, para incluir a los parientes que viven dispersos en el Perú así como en el Japón. En efecto, los nikkeijin en el Japón ofrecen su respaldo económico a sus parientes en el Perú para viajar y también los ayudan a realizar los trámites necesarios. A su vez, se han creado redes transnacionales de las organizaciones nikkeijin en el Perú y la emergente comunidad de peruanos en el Japón, lo cual permite que los inmigrantes puedan adquirir productos peruanos, alquilar copias de video de películas con subtítulos en español y programas de televisión peruanos, así como enviar remesas a sus parientes en el Perú. Además, el hecho de que los nikkeijin estén reemplazando cada vez más a los japoneses como intermediarios mejoró la capacidad de los inmigrantes para negociar sus contratos laborales72. Sin embargo, dada la estricta política migratoria del gobierno japonés y la falta de oportunidades de empleo alternativas para los inmigrantes, no es probable que el surgimiento de redes transnacionales y la formación de una comunidad peruana en Japón alteren la posición de los inmigrantes en el mercado 91

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