Peruanos en el mundo

otra inmigrante, sí requiere atención. Durante las décadas de 1950 y 1960 eran sobre todo los hijos de las clases media y alta de Lima quienes viajaban a España para estudiar medicina y derecho en las universidades de dicho país61. Sin embargo, desde finales de los años ochenta, las mujeres de los pueblos jóvenes peruanos (fundamentalmente de Lima y de la costa norte, como Trujillo), que emigraron en busca de trabajo, son quienes han dominado el flujo migratorio hacia España y otros países de Europa meridional. A finales de las décadas de 1980 y comienzos de la de 1990, muchas de estas inmigrantes tomaron los puestos que las trabajadoras filipinas y portuguesas habían tenido como empleadas domésticas en familias españolas de clase alta. Más recientemente esta inmigración se vio alimentada por la urgente necesidad de importar trabajadoras para que reemplacen a las generaciones más jóvenes de españolas, que prefieren trabajar cada vez más fuera de la casa. En efecto, en el año 2000 las peruanas conformaban el segundo grupo inmigrante más grande en España (Escrivá, 2000, p. 207), y «son preferidas a otras extranjeras porque a menudo tienen formación o conocimientos en las profesiones de salud, se comportan respetuosamente con los ancianos y tienen competencia en el español» (Escrivá, 1997, p. 54)62. Entonces, la reciente emigración a España indujo a estas jóvenes urbanas semiprofesionales a tomar trabajos convencionalmente reservados para mujeres rurales no educadas, y a asumir el papel pionero antes ocupado por las inmigrantes del interior andino del Perú. Ello también las ha empujado a una ocupación que continúa hallándose dominada por relaciones de clientelaje, no solo en el Perú sino también en los países del Mediterráneo. En España, la industria de los empleados domésticos «es un sector sin los mismos derechos legales de que otros trabajadores gozan», ya que los sirvientes cama adentro se encuentran sometidos a «relaciones cuasiserviles» (Escrivá, 2000, p. 216) y «sufren aislamiento en el centro de trabajo» (2000, p. 209). La posición vulnerable de muchas peruanas en España queda subrayada por su falta de derechos legales como trabajadoras inmigrantes temporales y, por ende, esto mantiene su dependencia de los empleadores para que les renueven el permiso de trabajo. En palabras de Anthias (2000, p. 26): «Pocas mucamas tienen un estatus migratorio separado de su derecho laboral al ingresar como empleadas domésticas, y son por lo tanto vulnerables; de dejar a su empleador podrían ser deportadas». 86

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