Peruanos en el mundo

que a los latinoamericanos y filipinos se les ofrecen cupos en el sector servicios o como empleados domésticos56. Sin embargo, dado que los cupos solamente son asignados por un año a la vez, y debido a que el número anual de cuotas es de alrededor de treinta mil57, la política dista de haber alcanzado su objetivo de detener la inmigración ilegal. Muy por el contrario, muchos trabajadores extranjeros no solamente se quedan una vez que su cupo expira, luego de lo cual se convierten en indocumentados, sino que un número aún mayor de parientes y compatriotas ha seguido los pasos de estos inmigrantes pioneros y ha entrado a España con una visa de turista o ha cruzado la frontera con Francia luego de haber ingresado ilegalmente a otro país de la Unión Europea desde Europa oriental. Dado que su política de regularización y de cupos laborales se combina con frecuentes amnistías, la fuerza laboral extranjera de España está concentrada en apenas unos cuantos grupos nacionales (Arango, 2000, pp. 259-261; Driessen, 1998) conformados, en gran medida, por marroquíes, que trabajan sobre todo en agricultura y construcción (Apap, 1997; Bodega y otros, 1995); latinoamericanos, sobre todo ecuatorianos, dominicanos y peruanos que trabajan en Madrid y en Barcelona como empleados domésticos; y en menor medida, otros ciudadanos africanos y asiáticos (Martínez Veiga, 1997, pp. 21-118, 167-220; Merino Hernando, 2002, p. XXXVI; 2004). Esta especialización en formas de subsistencia dentro de la fuerza laboral migrante queda claramente reflejada en la composición de género de los tres grupos inmigrantes dominantes: 83% de los marroquíes son varones, en tanto que el 80% de los dominicanos y el 65% de los peruanos son mujeres (King & Rodríguez-Melguizo, 1999; Ribas-Mateos, 2000, pp. 177, 181)58. Hasta hace poco, muchos de estos se hallaban indocumentados, pero en los últimos cuatro años, los distintos gobiernos han intentado reformar la Ley de Extranjería, para así controlar la creciente inmigración a su país. En el año 2000, el gobierno de José María Aznar anunció su plan de introducir una reforma que buscaba no solo frustrar la inmigración ilegal, sino además reducir los derechos de los inmigrantes legales que ya vivían en España59. Posteriormente, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que llegó al poder en 2004, introdujo otra reforma mucho más favorable para la población inmigrante a España y concedió la amnistía a setecientos mil indocumentados60. Aunque la presencia de los peruanos en España dista de ser algo nuevo, su papel en la reciente transformación del país, de sociedad emigrante a 85

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