Peruanos en el mundo

en el proceso político en EE.UU. (Congreso Peruano Americano; véase el capítulo 5), y una asociación que organiza un desfile anual desde Passaic a Paterson en la fiesta nacional del Perú (Peruvian Parade Inc.; véase capítulo 5). El desfile, que hasta hoy constituye un evento singular en la historia de la emigración peruana, fue iniciativa de los migrantes a comienzos de la década de 1990, bajo la influencia de otras comunidades latinoamericanas en Paterson, como la de los puertorriqueños, que han organizado festividades nacionales en Nueva York y en otras ciudades estadounidenses por varios años (Berg, 2005). ESPAÑA La emigración ha configurado la historia de los países mediterráneos de diversos modos. Judíos, libaneses, griegos, malteses y corsos, en particular, han emigrado a esta región, y han logrado conectar sus muchos centros económicos y culturales. En los siglos XVI, XVII y XVIII, España y Portugal orquestaron emigraciones coloniales a Latinoamérica, que para el siglo XIX habían pasado a ser un fenómeno masivo para los europeos del canal del Mediodía, y que ahora incluían también a los italianos. Esto prosiguió después de la guerra con Estados Unidos en 1898 y con la pérdida de las últimas colonias (Cuba, Puerto Rico y otras), y solamente llegó a su fin desde que la democracia regresara a España hace treinta años. Del mismo modo, los españoles viajaron en gran número a los países de Europa central en busca de empleo hasta la muerte de Francisco Franco, y no fue sino hasta finales del decenio de 1980, cuando la emigración disminuyó rápidamente y los españoles (conjuntamente con los italianos y portugueses) que trabajaban en Europa septentrional habían regresado (King, 2000, pp. 4-7), que su país pasó a ser un importador neto de inmigrantes, con lo cual tuvo que enfrentar los problemas sociales y políticos derivados de formar parte de la Unión Europea y de representar un factor de atracción para los trabajadores inmigrantes de países más pobres. En consecuencia, el sector nacido en el extranjero representa ahora más del 7% de la población de España52. En este país, el cambio de ser una sociedad emigrante a un país anfitrión de la inmigración extranjera se inició a mediados de la década de 1980, hecho que desató la primera norma referida a la inmigración con la Ley de Extranjería de 1985 (Dirección General de Ordenación de las Migraciones). Esta se ocupaba fundamentalmente de los derechos civiles de los comunitarios, esto es de otros ciudadanos de la Unión Europea que 83

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