Históricamente, el Perú ha recibido dos tipos de inmigrantes. De un lado, los conquistadores españoles, caza fortunas, colonos, administradores, comerciantes y misioneros que dejaron sus hogares voluntariamente para iniciar una nueva vida, con la expectativa de que su estatus como peninsulares, esto es personas nacidas en España, les aseguraría el acceso a las capas superiores de la sociedad colonial peruana. Otros europeos siguieron a los españoles después de que el Perú ganara su independencia en 1821, y así pasaron a conformar la sociedad de clase alta del país, un flujo de población que continuó a lo largo del siglo XX. Incluso hoy en día, los descendientes de estos inmigrantes siguen ejerciendo una fuerte influencia sobre el desarrollo económico y político del Perú. Por el contrario, los esclavos africanos, los culíes chinos y los trabajadores contratados japoneses emigraron al Perú para trabajar en las haciendas de algodón y azúcar, las minas, ferrocarriles y en la industria del guano. En este contexto, los africanos fueron obligados a emigrar durante el periodo colonial y la temprana República como trabajadores esclavos. Impedidos de conservar sus lazos con sus regiones y países de origen, no les quedó otra alternativa que adoptar la lengua y religión de sus empleadores, y eventualmente identificarse con la cultura de los colonos españoles. Por su parte, los chinos y los japoneses llegaron durante el tardío siglo XIX y temprano XX como inmigrantes voluntarios, al menos sobre el papel, pues habían sido inducidos a firmar contratos de trabajo que les obligaban a emigrar al Perú y trabajar por un lapso definido. Sin embargo, estos trabajadores contratados, que a menudo eran pobres e incultos, no imaginaban las condiciones laborales y de vida que se les estaban ofreciendo en su nuevo país de residencia. En efecto, una vez en el Perú, muchos de ellos advirtieron que su situación recordaba en varios sentidos a la de los antiguos esclavos del África. EL PERIODO COLONIAL La sociedad que creció a partir de la conquista española del Perú en 1532 fue multiétnica desde el principio. La principal razón detrás de esto fue la dramática caída demográfica que la población nativa del antiguo Imperio incaico experimentó en los años que antecedieron y siguieron a la Conquista. Cincuenta años después de que Pizarro y sus hombres vencieron a los incas, solamente 1,1 millón de indios seguían vivos, de una población precolombina estimada de nueve millones (Cook, 1981, pp. 94, 54
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