Peruanos en el mundo

por la naturaleza de estas relaciones sociales en sí mismas, tanto dentro como entre los sitios (2002, p. 287). A primera vista, la falta de coherencia y consistencia de mis datos de campo parecería contradecir el enfoque holista de la antropología, que busca entender la vida social como un todo integral, y que anima al antropólogo a contextualizar el conocimiento del «nombre y el número» local dentro de un marco más amplio de información derivada de sus observaciones generales. Mientras que el objeto antropológico estuvo limitado a sociedades rurales de pequeña escala y que el campo de investigación era congruente con el entorno geográfico y político, así como con las nociones que las propias personas tenían de la localidad, el holismo fue a su vez entendido como coherencia en el sentido funcionalista, de modo que los intentos de contextualización se detenían en la estación local de ómnibus, cuando el etnógrafo se dirigía a casa. Por lo expuesto, en este libro sostendré que el significado del holismo cambia a medida que la antropología busca nuevos objetos. En contraste con los supuestos implícitos de la etnografía convencional (usualmente funcionalista) de poblaciones rurales aisladas, en el sentido que la cultura se encuentra físicamente confinada, y que los mundos de las personas deben ser entendidos, por ende, dentro del restringido contexto geográfico y social del lugar en donde viven, los antropólogos que estudian la vida social en el mundo moderno necesitan encontrar nuevas formas de contextualizar sus datos etnográficos. Por tanto, el holismo ya no es inherente al estudio de sitio o al objeto de la investigación, sino que se le debe argumentar y detectar en el diseño de la investigación. Es más, como las personas van haciéndose más móviles y la cultura más desterritorializada, los etnógrafos deben diseñar nuevos enfoques en la identificación de los objetos de su investigación, e inventar métodos apropiados para seguir los movimientos de las personas a las cuales estudian. Esto, claro está, hace que sea más difícil identificar situaciones, relaciones o estructuras específicas en los universos individuales de las personas, dentro de los cuales se pueda contextualizar a los datos etnográficos. El dilema del diseño moderno de investigación es, por ende, examinar el material de campo dentro de un contexto que no sea ni demasiado amplio (por ejemplo, el sistema mundial u otros macroprocesos) ni demasiado restringido (como las historias de vida individuales de uno o dos informantes). En otras palabras, el punto es diseñar un campo de investigación que genere precisamente la cantidad de 40

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