obstáculos de otro tipo, como el que aparece en la escena que abre este libro. Los Estados-nación están separados por fronteras políticas (se trate de las paredes que protegen sus embajadas diplomáticas o de los límites que definen su territorio) que buscan regular el movimiento físico de sus ciudadanos. Los mecanismos reguladores empleados al hacer esto no incluyen simplemente el control real del desplazamiento a través de las fronteras nacionales, sino también la identificación y la vigilancia de súbditos extranjeros dentro del territorio nacional. Dado que la migración más allá de las fronteras nacionales usualmente implica viajar largas distancias, con un costo considerable del transporte, los emigrantes internacionales frecuentemente caen en las garras de rapaces prestamistas y de cínicos contrabandistas de personas. Del mismo modo, los problemas de comunicación con los parientes en casa, conjuntamente con los problemas culturales y lingüísticos de adaptarse a los países extranjeros, ejercen una gran presión personal sobre los migrantes internacionales, y hacen que sus intentos de crear nuevas formas de ganarse la vida en el extranjero resulten altamente difíciles. A diferencia de los cuadernos de mi trabajo de campo previo sobre la población rural peruana, que contenían observaciones detalladas y vívidas de los eventos sociales, las actividades agrícolas, las celebraciones rituales y los incidentes ocurridos, las notas que tomé en el transcurso de mi investigación de la diáspora peruana fueron notablemente simples. En vez de documentar las peculiaridades de la vida local, estos datos conforman una gama de nombres de personas, direcciones, números telefónicos, fechas, lugares de reunión y otros tipos de conocimiento «duro». La naturaleza básica y condensada de estas notas de campo es evidencia de la naturaleza móvil de mi objeto y del enfoque de campo «extendido» que diseñé para mapear los movimientos de las personas a las cuales estudio. A lo largo del libro me desplazo entre diversas ciudades, países y continentes, y recurro a los datos recogidos y las observaciones hechas en diferentes lugares en distintos momentos. Lo que une a todas estas actividades, instituciones y acontecimientos son las relaciones y redes que los peruanos establecen entre los entornos en donde viven o entre los cuales se desplazan. En palabras de Gille y Ó Riain: Concebir los sitios etnográficos como internamente heterogéneos y conectados con otros lugares por múltiples relaciones sociales requiere que la extensión del trabajo de campo a varios lugares sea dictada, no por la lógica del etnógrafo sino 39
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