El contexto situacional al que Marcus alude aquí es esencial para el diseño de los estudios diaspóricos. Pero a diferencia de la etnografía estratégicamente situada y de un solo sitio de Marcus, que examina los mundos individuales en sitios específicos como un modelo de macroprocesos, y de su etnografía multisitios, que aplica el enfoque de «sigue al objeto» y explora cómo es que los fenómenos culturales se construyen mediante procesos globales, el enfoque de investigación del campo «extendido» sitúa al investigador, no simplemente en uno sino en una serie de sitios de estudio estratégicamente seleccionados, de modo tal que cada uno de ellos se convierta en el entorno de estudios etnográficos a profundidad. De esta forma, los sitios son discretos pero están conectados, siendo su selección el resultado de una estrategia de investigación que no solo busca explorar vínculos globales, sino que además le permite al investigador efectuar un acercamiento a las relaciones cara a cara de la vida cotidiana de los migrantes en entornos particulares. Al incluir elementos de ambas estrategias de investigación de Marcus, el enfoque del campo «extendido» constituye un complejo ámbito de investigación, conformado por toda una serie de puntos de observación en distintas partes del mundo, los cuales son objeto de estudios etnográficos. Esto le permite al investigador explorar los macroprocesos que enmarcan las prácticas migratorias y las redes globales de los peruanos (igual, por ende, que la etnografía multisitios), al mismo tiempo que se investigan los mundos y las identidades locales que los peruanos crean en cada punto de observación (como la etnografía de un solo sitio). CONTEXTUALIZACIÓN GLOBAL Estoy entrevistando a Goyo en su oficina en Los Ángeles respecto a sus experiencias migratorias. Él es un peruano de origen chino cuyo padre llegó de Cantón. Tiene un negocio junto con su hermano gemelo; ellos importan productos alimenticios de Perú y los exportan al Japón, donde se los venden a los inmigrantes peruanos. Nuestra conversación repentinamente cambia de dirección cuando ambos tomamos nuestros cuadernos para intercambiar información. Goyo busca el número telefónico de un cliente peruano con el que quiere que me reúna, mientras que yo busco el de un migrante peruano en Los Ángeles con el cual él podría querer ponerse en contacto. En cierto momento miro su cuaderno y descubro que es muy parecido al mío. Por supuesto que el suyo está encuadernado en una piel de costoso aspecto y se ve mucho más lujoso que el mío, que compré por cincuenta céntimos en el supermercado. Y, sin embargo, por dentro ambos se ven iguales: nombres de 37
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