Peruanos en el mundo

central de organizaciones que formaron en Estados Unidos y Canadá, con miras a reunir a las diversas asociaciones locales de inmigrantes en estos dos países. Sin embargo, también se observa que la escala e intensidad de dichas actividades son relativamente bajas. En otras palabras, la emigración peruana no ha tenido como resultado fuertes relaciones transnacionales o diaspóricas (Portes, Guarnido & Landolt, 1999). Esto queda particularmente en evidencia cuando comparo mi estudio con el creciente corpus bibliográfico de investigadores norteamericanos que estudian las migraciones caribeña, mexicana y centroamericana a Estados Unidos. En contraste con la investigación presentada en este libro, dichos análisis demuestran que los inmigrantes dominicanos, cubanos, haitianos y mexicanos se dedican a intensas relaciones de intercambio económico, social y político con sus países de origen, y que la emigración misma es una cuestión importante en la política doméstica de todos los países emisores (Glick Schiller & Fouron, 1999; Kearney, 1996; Levitt, 2000; Tweed, 1997). Estudios similares de grupos migrantes en otras partes del mundo muestran que los procesos migratorios producidos por la persecución política y religiosa podrían llevar al surgimiento de una identidad diaspórica y a un pedido de soberanía nacional (Axel, 2001). Pero si bien los patrones migratorios de los peruanos y otros latinoamericanos se parecen en lo que corresponde a los determinantes económicos, sociales y políticos que los ocasionan, así como a los contextos de recepción en los países donde los inmigrantes se establecen, la participación transnacional y diaspórica de los primeros se encuentra mucho menos desarrollada que la de los segundos. Podemos atribuir a varios factores el hecho de que la emigración peruana no haya desarrollado fuertes relaciones transnacionales e identidades diaspóricas. En primer lugar, los peruanos tienden a dispersarse en muchos países y ciudades, lo cual mina su capacidad de establecer comunidades inmigrantes organizadas en los países receptores y crear sólidos lazos económicos, sociales y políticos con su país de origen, o entre distintos asentamientos inmigrantes. Un segundo factor es que, salvo en Estados Unidos, que ha sido destino de los emigrantes peruanos desde mediados de la década de 1950, el éxodo peruano ganó impulso solo recientemente. Asimismo, la población emigrante del Perú es extremadamente heterogénea e incluye a migrantes de ambos sexos, así como de casi todos los grupos regionales y estratos sociales y étnicos. Es más, a diferencia de algunos gobiernos en el Caribe, México y partes de 282

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