formaron familias en sus nuevos países de residencia, sus pares en Estados Unidos se formaron en su país antes de emigrar. La diferencia entre las historias migratorias de ambos grupos queda reflejada en su sentido de pertenencia y en el grado de compromiso transnacional. A diferencia del primer grupo, preocupado fundamentalmente por su nueva vida como ciudadanos o residentes españoles o argentinos, el desarrollo económico y político del Perú constituye un punto importante de referencia para estos últimos. En segundo lugar, ciertos grupos de migrantes varones de las clases media y alta peruana, que asistieron a los mismos colegios y academias antes de emigrar, forman redes exclusivas con el fin de apoyar a los recién llegados en su búsqueda de empleo y de un lugar para vivir. Aunque la mayoría de estas redes tienen su sede en Nueva York, Miami, Los Ángeles y otras ciudades con gran concentración de peruanos, ellas muestran escaso interés por los eventos sociales y culturales organizados por otras instituciones migrantes, y rara vez participan en las actividades transnacionales, o realizan un gran esfuerzo por mantener el contacto con el Perú. En tercer lugar los inmigrantes en Estados Unidos, España, Italia, Argentina, Chile, Japón y otros países forman hermandades religiosas en honor a los santos católicos de sus ciudades y regiones de origen. Estas instituciones organizan procesiones anuales que llevan su ícono a las calles de las ciudades donde viven, y realizan distintos tipos de actividades sociales. Aunque la fe en estos santos constituye un símbolo de identidad nacional para la mayoría de los peruanos, los conflictos en torno al significado de sus prácticas sociales y religiosas generan escisiones en muchas hermandades. Además, son pocas las que conservan el contacto con sus instituciones matrices en el Perú o con otras hermandades fuera del país. PERSISTENCIA Y TRANSFORMACIÓN Estas observaciones sugieren que la relación transnacional y diaspórica de los peruanos tiene múltiples lazos e incluye actividades económicas, sociales y políticas, así como religiosas. Las más sobresalientes son las redes económicas establecidas por los productores y comerciantes de comida y bebidas peruanas, las agencias de remesas que atienden a los migrantes en las principales ciudades donde se han establecido, las hermandades religiosas que han creado en más de cincuenta ciudades, y la 281
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