Peruanos en el mundo

sino también en el ámbito de las familias y unidades domésticas. Los testimonios anteriores también muestran que las clasificación de los migrantes en sujetos legales e ilegales es una fuente de conflictos y tensiones, porque los inmigrantes recién llegados están obligados a usar el mecanismo de «jalar», con lo cual se someten a relaciones de desigualdad y lazos de dependencia, para financiar sus viajes y resolver los problemas cotidianos que la ilegalidad supone. Tal como lo evidencian las historias de Andrea y Elena, estas redes crean un generalizado sistema de intercambio que urge a los migrantes a «jalar» a los recién llegados, y los obliga a enviar remesas a los parientes y amigos que permanecen en el Perú. En consecuencia, los migrantes se vuelven dependientes no solo de los prestamistas, agentes de viaje, contrabandistas de personas, empleadores, abogados y burócratas, sino también de sus propios parientes, amigos y compatriotas que los ayudan a pagar sus gastos de viaje, a conseguir visas, documentos de identidad nuevos y, finalmente, empleo. En otras palabras, los vínculos y lazos que inicialmente ayudan al «ratón» a escapar al «gato» cuando cruza la frontera y entra al Primer Mundo se transforman en un «gato» que mantiene prisionero al «ratón» y le impide avanzar y labrarse su propia vida como inmigrante legal. Irónicamente, entonces, las políticas migratorias y las demandas económicas de los países desarrollados, así como las relaciones de inclusión excluyente que dichas políticas y demandas ocasionan, hacen que los inmigrantes reproduzcan las mismas relaciones de exclusión inclusiva de las que intentaban escapar. Como ya se indicó en el capítulo anterior, las asociaciones e instituciones peruanas a menudo son el campo de batalla de los conflictos y las pugnas entre los inmigrantes provenientes de distintas clases sociales y grupos regionales y étnicos del Perú. Los datos examinados en este capítulo indican que dichas tensiones se ven reforzadas por el hecho de que la mayoría de los peruanos que deciden emigrar se ven forzados a pasar largos periodos como inmigrantes indocumentados o no autorizados, y que la «ilegalidad» fortalece, de este modo, la desigualdad social entre los peruanos. 152 Roberto ya no vive en el Japón. Cuando visité el país en 2005 supe que el camionero japonés y él tuvieron un accidente de tráfico. La policía los interrogó y al descubrir que Roberto era un inmigrante no autorizado, lo detuvieron primero y después lo deportaron. 153 Lund, que estudia los documentos de identidad, las prácticas ciudadanas y los espacios burocráticos en el Perú, dice: «La búsqueda de documentos explícitamente es 276

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