Peruanos en el mundo

situados en posiciones particulares (como ciudadanos, residentes permanentes legales y así sucesivamente), el cumplimiento de la ley migratoria hace que parezca que el estatus es inherente al papel, no a las personas (2000, p. 55, el resaltado es nuestro). En otras palabras, los inmigrantes tienden a ignorar el hecho de que para las autoridades, los documentos de identificación son el único medio a través del cual los residentes o ciudadanos documentan su estatus e identidad personales. Por cierto, el dilema inherente a la legitimación del estatus personal de las personas y la documentación de su identidad privada en modo alguno es exclusivo a la situación de los inmigrantes indocumentados o no autorizados. La tensión entre la identidad de una persona y la que le es impuesta, y la pregunta de quién tiene el derecho a definir su identidad, son cuestiones imperiosas de cualquier estudio antropológico (2000, p. 178). Pero como señala Anthony Cohen, si bien lo intrincado de la forma en que las personas enfrentan el conflicto latente entre la identificación externa y la identidad del yo es un tema explotado con frecuencia en la literatura de ficción, no ha tenido eco, en cambio, entre los antropólogos. Sin embargo, sostiene que la diferencia entre las dos formas de identidad «es una cuestión de conciencia, de autoconciencia, no de la licencia y el reconocimiento oficiales» (1994, p. 179, el resaltado es nuestro). Entonces, en vez de tratar a las personas a las que estudian como seres performativos, los antropólogos deberían considerarlas como agentes conscientes de sí mismos que crean su sentido de ser personas individuales en respuesta a su experiencia de la identificación externa; es decir, el yo se transforma en su interface con el personaje. Semejante perspectiva resulta particularmente relevante cuando estudiamos a inmigrantes indocumentados y no autorizados, o a otras personas cuya identidad es cuestionada por las autoridades legales del Estado-nación, o cuya presencia física dentro de su territorio es clasificada como «ilegal», y que, por ende, se encuentran atrapados en un dilema de identificación porque su estatus personal no les da derecho a los derechos civiles y legales que gozan los ciudadanos. Es importante enfatizar que al usar la frase «dilema de la identificación», no estoy implicando que los inmigrantes sufran con una crisis de «identidad» ni que no sepan quiénes son porque tienen que esconder su propia identidad o identificarse como otra persona. Muy por el contrario, la ilegalidad y la marginación con frecuencia hacen que los inmigrantes se aferren a su identidad como 267

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