Peruanos en el mundo

Aunque los inmigrantes indocumentados y no autorizados carecen de una identificación adecuada y se ubican, por ello, en las márgenes de la sociedad, muchos llevan vidas que parecen ser normales y legales. Como sugiere Coutin: Aunque no se encuentran legalmente presentes, los indocumentados consiguen empleo, arriendan departamentos, compran propiedades, van a la escuela, se casan, tienen hijos, se unen a las iglesias, fundan organizaciones y traban amistad. De este modo entran y salen de la existencia (2000, p. 40). Asimismo, agrega: «Las fronteras entre la existencia y la inexistencia quedan borrosas y permeables» (2000, p. 40). En otras palabras, la ilegalidad es un espacio fangoso en el cual los inmigrantes alternan entre el mundo oficial de la normalidad y el ámbito invisible del desgobierno. Este sentido de existir en dominios de la vida inconmensurables queda reflejado en los sentimientos, ambivalentes y a menudo contradictorios, que muchos inmigrantes indocumentados y no autorizados tienen respecto a las cédulas de identidad. De un lado, la identificación personal le da a los inmigrantes, así como a otras personas, un poder «mágico» con el cual satisfacer necesidades elementales como conseguir un empleo, encontrar un lugar para vivir y obtener el derecho al seguro social; de otra parte, los inmigrantes que no logran presentar los documentos de identidad requeridos, o que, peor aún, son cogidos con una cédula falsa, corren el riesgo de ser deportados. La mayoría de los inmigrantes indocumentados recién llegados evaden toda forma que pueda revelar su «auténtica» identidad y su estatus como inmigrantes ilegales. Ellos pasan sus primeros meses o años como sujetos ilegales sin trabar contacto con la sociedad anfitriona y se limitan a las redes exclusivas de sus compañeros inmigrantes. Esta estrategia los constriñe a una «cultura de la ilegalidad» que se produce a sí misma y que les impide seguir las metas que podrían llevarlos a ser inmigrantes con documentos. Sin embargo, con el paso del tiempo muchos de ellos aprenden a lidiar con la burocracia y el sistema judicial de su nuevo país de residencia, y descubren los «trucos» para conseguir los papeles de identidad necesarios para proseguir con sus actividades cotidianas. Es más, algunos países del Primer Mundo reconocen la posibilidad de convertir un estatus ilegal en otro legal puesto que los inmigrantes ya han adquirido algún tipo de identificación, como una licencia de conducir o tarjetas del seguro de salud. Esto hace que los documentos de identificación sean un 265

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