Peruanos en el mundo

se casó y tuvo varios hijos. Sin embargo, la crisis económica de finales de los años ochenta tuvo un efecto desastroso sobre su negocio y lo obligó a buscar ayuda entre sus parientes. En ese momento, dos de sus hermanos ya estaban trabajando en Estados Unidos. El primero en dejar el país fue un primo suyo que había sido veterinario de la SAIS (sociedad agrícola de interés social) Túpac Amaru. Él partió con su primer contrato en 1979 y regresó con el segundo en 1982, luego huyó y se convirtió en inmigrante no autorizado antes de que el contrato expirara. Cuatro años más tarde se le concedió la residencia en EE.UU. Ahora trabaja como jardinero en Nuevo México, donde vive con su hija, que llegó mediante el programa de reunificación familiar. Posteriormente, Hugo, el hermano mayor de Víctor, fue recomendado por su primo al empleador, quien hizo los arreglos necesarios para que este viajara. Fue así que Hugo emigró en 1988, luego de que la fábrica en la que trabajaba en Lima cerrara, y dejó a su esposa y a sus tres hijos en una casa recién levantada en el pueblo joven de Huaycán. Actualmente está cumpliendo su cuarto contrato con un ranchero de Wyoming. Máximo, otro de los hermanos, partió en 1989, y en 1991 Víctor también viajó para trabajar como pastor con un contrato de tres años en Bakersfield, California. Cuando Víctor completó su contrato de trabajo en 1994 decidió quedarse luego de que caducó su visa H-2a, y se estableció en Bakersfield, donde conoció a un grupo de emigrantes peruanos que, como él, habían pasado a ser ilegales en vez de retornar al Perú. En efecto, para mediados de los años noventa la ciudad se había convertido en el centro de un creciente número de pastores peruanos en California, que se establecieron en Estados Unidos como inmigrantes no autorizados. Ellos ahora conforman una comunidad de más de cien peruanos, que se reúnen todos los domingos para jugar fútbol y tomar cerveza. Algunos, Víctor entre ellos, se casaron con mujeres hispanas de origen local y así se convirtieron en residentes legales. Otros solicitaron asilo político o pasaron años como inmigrantes sin permiso, buscando trabajo en el sector servicios o en la industria manufacturera. La historia de Víctor demuestra que la línea fronteriza entre la legalidad y la ilegalidad es borrosa, y también nos recuerda la economía política que conforma las leyes migratorias de Estados Unidos. La visa H-2a sirve, en esencia, a los intereses de los granjeros y rancheros estadounidenses, pues los suministra de una mano de obra rural barata y desorganizada, al mismo tiempo que permite que los peruanos trabajen legalmente como pastores de 263

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