mano de obra legalmente vulnerable, y por ende relativamente dócil y por ello “barata”» (2002, p. 440). La política de negligencia benigna, de aceptar y prohibir al mismo tiempo la condición de ilegal, seguida por muchos gobiernos del mundo desarrollado, puede ser practicada de diversas formas. En el Japón, la inmigración ilegal es percibida como un acto potencialmente criminal a menudo castigado con severidad (Matsumoto & Gashu, 1998, pp. 46-71; Watkins, 1999, p. 73). Cabe recordar que esta política, según el testimonio de Roberto, frustró sus planes de renunciar a su vida ilegal en el Japón y viajar a Italia para iniciar una nueva vida como inmigrante junto a su esposa e hija. A la inversa, en Estados Unidos, y en cierta medida también en España e Italia, la inmigración ilegal es considerada como una simple infracción a la ley, que en teoría lleva a la deportación del inmigrante, pero que en la práctica es tolerada casi siempre por las autoridades y permitida por la ley (Coutin, 2000, pp. 79-104). En efecto, tales políticas han hecho que de tiempo en tiempo, distintos gobiernos en Estados Unidos, España, Italia, Argentina y otros países del mundo desarrollado realicen amnistías que otorgan la condición de legal a los inmigrantes indocumentados (De Genova, 2002, pp. 419-420), con lo que se beneficiaron tanto Vanesa (en el capítulo 3) como Tito (véase más adelante). En suma, las inconsistencias de las políticas inmigratorias asumidas por los gobiernos del mundo desarrollado afectan por igual a los migrantes indocumentados y a aquellos que sí tienen todos sus papeles. En efecto, para muchos de los inmigrantes que viven en Estados Unidos, Europa o Japón con visas de trabajo temporales, la distinción entre lo que es legal e ilegal dista de ser clara, como lo muestra el siguiente caso. Víctor A Víctor lo presenté en el capítulo 5. Este hombre, de cuarenta y cinco años, fue criado en Pachacayo, una estancia ganadera en la sierra central peruana perteneciente a la compañía estadounidense Cerro de Pasco Mining Corporation antes de la reforma agraria. Su padre fue un empleado de la compañía y trabajó con el ingeniero peruano que estaba a cargo de reclutar nuevos pastores en Lima. Esta conexión tuvo un impacto crucial sobre el curso de su familia. Actualmente, él y sus tres hermanos viven en Estados Unidos; solo su padre y su hermana han permanecido en el Perú. La experiencia migratoria de Víctor comenzó cuando se mudó a Lima como un joven aprendiz de sastre. Posteriormente abrió su propia sastrería, 262
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