Peruanos en el mundo

Graciela Graciela, de veintidós años, nació en un pequeño pueblo cercano a Chiclayo. Después de terminar la primaria se mudó a aquella ciudad, donde trabajó como empleada doméstica hasta que contrajo matrimonio. En 1997, ella y su esposo decidieron emigrar debido a sus problemas económicos. Graciela primero intentó emigrar al Japón, donde uno de sus primos vivía desde 1994. Sin embargo, como el agente al cual le pagó para que le consiguiera un koseki (documento japonés de identificación nacional) falsificado se demoraba mucho en entregárselo, ella no pudo postular a tiempo a una visa de trabajo en la embajada japonesa de Lima como nikkeijin. Entonces decidió irse a la Argentina, donde otra de sus primas trabajaba como empleada doméstica. Ella le comentó a Graciela que su empleador necesitaba alguien más para que trabaje en su casa y que estaba dispuesto a prestarle el dinero para pagar el viaje de Lima a Buenos Aires. Fue así que Graciela entró a la Argentina con una visa de turista. Apenas llegó, comenzó a trabajar junto a su prima; después de tres meses se venció su visa de turista y se convirtió en inmigrante ilegal. Para poder pagar la deuda, su empleador retuvo su salario mensual y su pasaporte durante todo el siguiente año. Para su sorpresa, su contratante continuó quedándose con su sueldo incluso después de que terminó de pagarle. Sobre esto, Graciela dice: El hombre se aprovechó de mi condición de ilegal. […] Jamás recibí nada de dinero por mi trabajo y él jamás me devolvió mi pasaporte. Por ello, decidió renunciar y ahora trabaja como nana y asistente de limpieza cama afuera y recibe un pago por hora. En 1998, su esposo también viajó a Argentina con la misma modalidad: entró con visa de turista y se quedó hasta que esta se venció, luego de lo cual se convirtió en inmigrante ilegal. Poco después fue contratado por una agencia de transporte para realizar trabajos ocasionales. Graciela dio a luz a su primer hijo a un año de su arribo, y gracias a esto ella y su esposo obtuvieron el derecho a pedir la residencia legal. Lamentablemente, el pequeño sufrió un accidente y falleció en la guardería infantil. Al respecto, Graciela dice: Imagínate, primero perdí a mi bebé y por eso no conseguí mi permiso de residencia y de trabajo. De modo que sigo siendo ilegal. Quiero irme a Italia cuando haya ahorrado dinero para el viaje. 260

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