sobornar a la policía de fronteras. Mientras buscaba trabajo como empleada doméstica en Buenos Aires, vivió en el departamento del empleador de una de sus cuñadas. Cuando la conocí a finales del año 2000, seguía buscando trabajo y, como su visa había caducado, se había convertido en una inmigrante no autorizada, Esta situación restringió su capacidad de negociar su salario y sus condiciones laborales, y la expuso a los abusos de algunos miembros de la policía argentina, que obliga a los ilegales a sobornarlos. Otra de sus muchas preocupaciones era encontrar casa: Realmente no sé qué hacer. Mi cuñada dice que teme que la anciana a la que cuida descubra que me estoy quedando allí. Ella podría perder su trabajo. Por todo ello, Marta está considerando regresar al Perú o irse a Estados Unidos, donde viven algunos de sus parientes lejanos. Pero hasta ahora no se decide: Me parece que tengo mejores oportunidades de encontrar trabajo en Estados Unidos. Pero ¿cómo puedo llegar allá? Después de todo es más fácil irse a Argentina como ilegal que a Estados Unidos. La mayoría de los emigrantes consideran que la Argentina, conjuntamente con Chile, son los destinos más fáciles en los actuales flujos migratorios contemporáneos de su país. Esto tiene que ver con la cercanía geográfica, que hace que sea posible llegar en ómnibus y sin necesidad de contar con contrabandistas de personas y otros agentes. Es más, los peruanos pueden entrar a dichos países con una visa de turista sin mayores problemas, y conseguir permisos laborales y de residencia si consiguen empleo; los empleadores aceptan informar a las autoridades del contrato laboral y el inmigrante acepta pagar varios cientos de dólares por los trámites. Sin embargo, como muchos inmigrantes no logran encontrar trabajo permanecen como ilegales por periodos prolongados, tal como lo demuestra la historia de Marta. Además, incluso cuando consiguen empleo, la mayoría de ellos son renuentes a gastar su dinero en legalizar su estatus, lo que podría costarles hasta cuatrocientos dólares. Entonces, lo que prefieren es quedarse como ilegales y esperar una oportunidad para volver a emigrar a otro destino. Por tanto, desde la perspectiva de los inmigrantes, la condición de ilegal es algo inevitable pero temporal, que les permite seguir estrategias migratorias de largo plazo en dirección a otros horizontes. 259
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