Peruanos en el mundo

primero de ellos en dejar el Perú fue uno de los tíos de Sonia, un ingeniero que fue llevado a Texas por la compañía estadounidense para la cual trabajaba en los años sesenta. Para lograr su objetivo de viajar a Estados Unidos, Sonia se prestó de un amigo el dinero para pagarle a una agencia en Lima, la cual se encargaría de arreglar el viaje a Estados Unidos. El primer paso fue ir a Panamá, adonde entró con visa de turista. Después de esperar tres meses, viajó ilegalmente por tierra a México en un grupo que incluía a cubanos, colombianos, ecuatorianos y a otros peruanos. Según Sonia, la parte más dura del viaje fue pasar por Nicaragua porque tuvieron que sentarse en un camión durante dos días, sin comer. Posteriormente continuaron hasta la frontera con Honduras y El Salvador. Sonia recuerda que cruzamos la frontera con Honduras caminando sobre un campo minado, y ya en El Salvador tomaron caminos de tierra para evitar a la policía. No obstante, en México cruzaron la frontera con Estados Unidos sin mayor dificultad. Después de una breve pausa en Los Ángeles, Sonia prosiguió el viaje a Houston, donde pasó dos semanas con su tío. Sin embargo, en vez de aceptar la oferta de quedarse en Texas y aprovechar su respaldo, así como el de los paisanos de sus padres en el Perú, ella decidió ir a Miami, donde una amiga suya le ofreció alojamiento. En esa ciudad encontró empleo como empleada doméstica cama adentro de una familia estadounidense, para la cual trabaja seis días a la semana. Los domingos los pasa en un cuarto que arrienda en casa de una familia peruana. Aunque su trabajo le permite enviar remesas mensuales a su familia en el Perú, aún no puede encontrar su propio lugar para vivir, educarse o alcanzar la movilidad social en Miami. Además, el estatus de Sonia como inmigrante indocumentada reduce su movilidad geográfica e impide que deje el país y viaje al Perú a visitar a su familia. Cuando la conocí en 1998, me dijo que venía estudiando la posibilidad de casarse para conseguir la green card: Mi padre está muy enfermo. El año pasado envié todo el dinero que había ahorrado para que pudiera operarse y ahora mi familia depende de la plata que les envío cada mes. Así que tengo que seguir trabajando en Estados Unidos. Pero temo que él muera antes de que pueda regresar a verlo. Si consigo una green card puedo visitar el Perú y regresar a Estados Unidos sin problema. Es por eso que estoy pensando casarme con alguien que tenga la ciudadanía. Como puede verse, Sonia se encuentra realmente atrapada en el laberinto de la ilegalidad. Por un lado, ella no puede viajar al Perú porque eso pondría en peligro su estadía en Estados Unidos, y esto perjudicaría 251

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