por establecerse durante varios años, lo que supone una movilidad descendente y la pérdida de estatus social en comparación con la posición que tenían en el Perú antes de emigrar. Por tanto, mi examen de la ilegalidad comprende tres aspectos de la vida de los inmigrantes indocumentados y no autorizados. En primer lugar, exploro los muchos desvíos y problemas que los peruanos que viajan ilegalmente enfrentan al cruzar las fronteras internacionales, así como al ingresar a los países del Primer Mundo y buscar trabajo y un lugar para vivir. En segundo lugar, examino cómo es que la condición de ilegal y la falta de documentos de identificación determinan la vida de inmigrantes individuales e influyen en su relación con su familia, amigos y compañeros inmigrantes en la sociedad circundante. Finalmente, analizo cómo es que los emigrantes navegan a través de los laberintos de la ilegalidad una vez que han arribado y se han establecido en su nuevo país de residencia, y más específicamente cómo es que negocian y cuestionan las relaciones de dependencia y dominación a las cuales se someten cuando emprenden el viaje ilegal. LAS VÍAS DE LA ILEGALIDAD Se podría decir que viajar en condición de ilegal es un aspecto importante de la vida moderna y globalizada, que es motivo de gran preocupación para todos los actores sociales involucrados en el proceso migratorio (Düvell & Jordan, 2003; Kyle & Kolowski, 2001). Desde la perspectiva del Primer Mundo, los inmigrantes indocumentados son extranjeros que cruzaron las fronteras internacionales sin los papeles de identidad apropiados, como un pasaporte, y que se establecen en países extranjeros sin cumplir con los requisitos necesarios para conseguir el estatus legal (Andreas, 2001). Además, como a los inmigrantes indocumentados se les niegan muchos de los derechos otorgados a sus pares legales y a los ciudadanos naturales, su presencia desafía los valores morales y democráticos que dictan la política de identidad de muchos países del Primer Mundo. Ellos, asimismo, revelan el dilema de colocar personas en categorías jurídicas y políticas tales como legal e ilegal, y dan cuenta de la ambigüedad conceptual que la inconsistencia administrativa del término crea en la práctica burocrática. Como tales, constituyen un enorme desafío al orden social y son tratados por los políticos y los medios de difusión de modos sumamente distintos y a menudo contradictorios, de acuerdo con su postura política (Friman, 2001). Mientras que algunos califican a los 247
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