Peruanos en el mundo

convierten nuevamente en inmigrantes no autorizados. En palabras de Ngai: La línea entre el estatus legal y el ilegal puede cruzarse en ambas direcciones. Un extranjero ilegal puede, bajo ciertas condiciones, adaptar su estatus y convertirse en legal, y por ende ser elegible para la ciudadanía. Y los extranjeros legales que violan ciertas leyes pueden pasar a ser ilegales y por ende ser expulsados, y en algunos casos prohibidos a perpetuidad de volver a ingresar y de conseguir la ciudadanía (2004, p. 6). Entonces, en vez de constituir una esfera separada en la vida de los peruanos, la ilegalidad es una condición que constantemente asumen y dejan, y por ende, se transforma en una coyuntura a la que deben responder permanentemente y conforme a la cual deben actuar. Muchos peruanos que viajan ilegalmente provienen de la sierra andina peruana y de los pueblos jóvenes de Lima, o de otras ciudades principales del Perú, de modo que forman parte de la población excluida del país. Aunque las circunstancias económicas y sociales que fomentan su emigración son a menudo las mismas, las vías que usan al emigrar sí varían considerablemente. Algunos evitan la ilegalidad por completo e ingresan a su nuevo país de residencia como inmigrantes legales, puesto que poseen habilidades profesionales que son consideradas valiosas por la sociedad receptora (por ejemplo, como trabajadores agrícolas o como artistas); pertenecen a un grupo étnico particular al cual las leyes migratorias conceden derechos especiales (como ocurre con los nikkeijin en el Japón); o están relacionados por lazos de parentesco con un ciudadano o un inmigrante con permiso de residencia permanente, el cual tiene derecho a la reunificación familiar. Pero otros más viajan de modo ilegal porque se les niega la visa de entrada a su nuevo país de residencia. No obstante, pasado cierto tiempo, logran convertir su estatus ilegal en uno legal. Sin embargo, los inmigrantes del campesinado y la clase obrera peruanos no son los únicos que luchan por conseguir documentación legal en su nuevo país de residencia. En efecto, muchas personas de clase media e incluso alta, que tienen título profesional como dentistas, médicos, ingenieros, profesores o arquitectos, pasan largos periodos empleados como trabajadores no calificados, como asistentes de limpieza, trabajando en restaurantes o como jardineros, pues son estos los únicos empleos que un inmigrante indocumentado puede conseguir. Aunque algunos tienen éxito en legalizar su estadía en la sociedad receptora y en revalidar su título profesional al poco tiempo de su arribo, otros continúan luchando 246

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